Domingo 8 Noviembre 2026
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Italia: Papa León XIV cierra visita ad limina de obispos salvadoreños con reliquia de San Romero y llamado a la dignidad humana

El Papa León XIV recibió el viernes 11 de septiembre de 2026 en Roma a los obispos de El Salvador en una audiencia privada que puso fin a su visita ad limina Apostolorum y estuvo marcada por la entrega al Pontífice de una reliquia de primer grado de San Óscar Arnulfo Romero y por un mensaje de esperanza, dignidad humana y diálogo para el país centroamericano.

El Papa León XIV se reúne con los obispos de El Salvador al cierre de su visita ad limina en Roma.
El Papa León XIV posa junto a obispos de El Salvador durante la audiencia privada en la que el episcopado salvadoreño cerró su visita ad limina Apostolorum y entregó al Pontífice una reliquia de primer grado de San Óscar Arnulfo Romero, reafirmando los lazos entre Roma y la Iglesia salvadoreña. (Foto: Vatican News)
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Encuentro privado y cierre de una visita ad limina intensa

La audiencia privada de Papa León XIV con los obispos salvadoreños coronó varios días de oración, reuniones y diálogo en Roma, según relató el cardenal Gregorio Rosa Chávez en declaraciones difundidas por Vatican News. El episcopado salvadoreño concluyó así su visita ad limina Apostolorum, un ejercicio periódico mediante el cual los obispos presentan al Pontífice el estado pastoral y social de sus diócesis y contrastan sus desafíos con los distintos organismos de la Curia Romana. Durante el encuentro final, los prelados entregaron al Papa una reliquia de primer grado de San Óscar Arnulfo Romero, gesto que subraya la centralidad del arzobispo mártir en la identidad de la Iglesia de El Salvador y su proyección universal.

San Óscar Arnulfo Romero, santo universal y espejo para El Salvador

En la valoración del cardenal Gregorio Rosa Chávez, obispo auxiliar emérito de San Salvador, San Óscar Arnulfo Romero es “un santo de toda la Iglesia” y su figura estuvo presente de forma constante en los diálogos en Roma. El purpurado afirmó que en diversos dicasterios percibió un cariño particular hacia el arzobispo asesinado, lo que confirma, a su juicio, que El Salvador ha ofrecido al mundo “un santo pastor y mártir extraordinario”. Esta recepción internacional refuerza el papel de Romero como referencia para la Iglesia de El Salvador, tanto por su cercanía al pueblo como por su testimonio pastoral. Según el cardenal, ese legado alimenta hoy la búsqueda de una cultura del encuentro, en la que la ciudadanía pueda sentirse protagonista de un proyecto de futuro compartido y no únicamente espectadora de decisiones ajenas.

Magnifica humanitas y la persona humana en el centro ante la inteligencia artificial

Otro eje del viaje fue la encíclica Magnifica humanitas de León XIV, texto que el cardenal Rosa Chávez considera “maravilloso” por su capacidad de comunicar esperanza. La carta pontificia está dedicada a la custodia de la dignidad de la persona humana en tiempos de inteligencia artificial, un tema que los obispos utilizaron como clave de lectura para interpretar la realidad salvadoreña. De acuerdo con el purpurado, el documento insiste en que el ser humano debe permanecer en el centro de los cambios tecnológicos y económicos, reflejando a Jesucristo; solo de ese modo puede hablarse de futuro para el mundo. En sintonía con ese enfoque, León XIV ha subrayado desde el inicio de su pontificado que la paz nace en el corazón de Cristo y se traduce en relaciones transformadas por la misericordia y la ternura, algo que los obispos salvadoreños buscan traducir en líneas pastorales concretas.

Desafíos, comunicación e identidad de una Iglesia que busca diálogo

Durante su paso por el Dicasterio para la Comunicación, los obispos presentaron la realidad de la Iglesia y de la sociedad salvadoreña, detallando sus principales desafíos y esperanzas, así como la forma en que se ejerce la labor comunicativa en el país. Según el cardenal Rosa Chávez, los encuentros en los distintos dicasterios fueron “muy intensos, vivos y fraternos”, con muestras de especial afecto hacia El Salvador. El purpurado describió el “ADN” de la Iglesia salvadoreña como una comunidad profundamente unida al Papa, a la Virgen y a la Eucaristía, pero también llena de esperanza pese al sufrimiento histórico del país. Ante esa tensión entre dolor y esperanza, los obispos insisten en fortalecer el diálogo y la participación de los fieles, buscando que las comunidades se asuman como sujetos activos y no pasivos en la construcción de la vida eclesial y social.

Un mensaje explícito de esperanza para el pueblo salvadoreño

Al cierre de la visita, el cardenal Gregorio Rosa Chávez pidió expresamente a los salvadoreños que no dejen caer la esperanza y sigan “soñando el futuro que Dios quiere”. Recordó una frase que escuchó atribuir a san Juan Pablo II —“El Salvador salvará al mundo”—, que lo marcó profundamente y que interpreta como una vocación a ser luz y referencia de esperanza para otros pueblos. Desde esa perspectiva, la audiencia con León XIV, la presencia de la figura de Romero y la reflexión sobre la dignidad humana frente a la inteligencia artificial se articulan como un llamado a que la Iglesia de El Salvador refuerce su misión evangelizadora. Para los obispos, los próximos pasos pasan por traducir en acciones concretas el mensaje recibido en Roma, potenciando iniciativas de diálogo social, defensa de la persona y comunicación responsable que encarnen la visión propuesta en Magnifica humanitas.