De monopolio estatal a árbitro de contratos
La reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, aprobada tras el ataque militar estadounidense del 3 de enero de 2026, dio 180 días para desmontar el esquema anterior, donde el Estado retenía la mayoría accionaria en las empresas mixtas. Desde entonces, las compañías privadas —nacionales e internacionales— ganan autonomía operativa, mientras PDVSA queda relegada a ser titular de activos estratégicos como refinerías y oleoductos, contratante y socio del Estado. El experto Antero Alvarado, socio principal y director de Gas Energy Latin America, sostiene que a la empresa “le ha tocado abrirse, salir de ese monopolio rígido al que ha estado acostumbrada” y que su rol se vuelve más pasivo, limitado a cobrar por el uso de su infraestructura y a acompañar contratos de participación productiva.
Una empresa sobredimensionada, endeudada y con reputación erosionada
El deterioro de Petróleos de Venezuela (PDVSA) es profundo: sus refinerías arrastran averías crónicas, la deuda de 34 000 millones de dólares —sin sumar intereses ni litigios internacionales— iguala el tamaño de toda la deuda externa venezolana de los años ochenta y su plantilla roza los 100 000 trabajadores, según el cálculo de Antero Alvarado. A ello se agrega una corrupción calificada de descontrolada por diversas investigaciones y que se ha vuelto símbolo de la decadencia del chavismo. Pese a intentos de rescate desde 2023, liderados por la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez con acuerdos con el Gobierno de Irán para reparar refinerías e incorporar gerentes formados en la Universidad Venezolana de los Hidrocarburos, los salarios siguen lejos de las ofertas de las multinacionales, lo que alimenta la fuga de talento y limita cualquier recuperación orgánica.
Privatización de facto y ascenso de Nabegh y Chevron
Para el economista y asesor de bancos de inversión Ricardo Penfold, “estamos entrando en otro modelo. Es la privatización de la industria petrolera nacional”. A su juicio, una PDVSA muy débil, sin recursos propios para aumentar la producción, quedará como promotora y fiscalizadora de contratos con el sector privado, en formato de empresa mucho más pequeña y acotada. En paralelo, el académico Orlando Ochoa, en un estudio para la Universidad de Oxford, plantea que el reto clave es el rediseño institucional para concentrarse en la planificación estratégica y la supervisión de contratos de largo plazo. El decano de Economía de la Universidad Metropolitana, Luis Oliveros, pronostica que el peso de PDVSA en la producción nacional —hoy estimada oficialmente en 1 200 000 barriles diarios, de los cuales la estatal solo aporta 450 000— seguirá reduciéndose en favor de compañías como Chevron y Nabegh, esta última vinculada al empresario venezolano Alejandro Betancourt e identificada como pieza central del acuerdo energético con el Gobierno de Estados Unidos.
Maduro resiste el relato de declive mientras los números lo contradicen
El presidente de PDVSA, Héctor Obregón, y Delcy Rodríguez insisten en reivindicar la contribución histórica de la estatal y la experiencia acumulada de sus trabajadores. Desde el Gobierno de Venezuela, encabezado por Nicolás Maduro, se presenta la nueva ola de contratos con capital privado como una vía para recuperar la producción a niveles previos al colapso. Sin embargo, expertos como Luis Oliveros subrayan que la debilidad actual es tan grande que el Estado evita asumirla plenamente y que no ve variaciones en el mediano ni en el largo plazo. La memoria de la huelga de 2002-2003 y el despido de 18 000 trabajadores especializados pesa todavía: la pérdida de capital humano y la posterior utilización de PDVSA para financiar alianzas políticas internacionales minaron el músculo técnico de una empresa que, tras controlar durante cinco décadas toda la cadena del crudo, se ve obligada a replegarse. El desenlace de la reestructuración de deuda y una eventual entrada al mercado de capitales marcarán si la estatal logra reconvertirse en regulador sólido o queda como actor marginal en la nueva era del petróleo venezolano dominada por privados.