Domingo 8 Noviembre 2026
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Internacional: Un análisis de ADN confirma contaminación extrema en el Sudario de Turín y bloquea su verificación

El hallazgo central del último análisis genético del Sudario de Turín es contundente: la reliquia está tan saturada de ADN humano, bacteriano, vegetal y animal que, con la tecnología disponible, los científicos no pueden determinar si alguna vez envolvió el cuerpo de Jesús de Nazaret. El estudio, publicado este mes en "Scientific Reports", reexaminó muestras oficiales obtenidas en 1978 y revela una contaminación acumulada durante siglos de contacto, reparaciones y traslados.

El nuevo análisis genético del Sudario de Turín revela una contaminación extrema de ADN mixto.
El Sudario de Turín, un lienzo de lino de aproximadamente 4.4 metros de largo con la imagen frontal y dorsal de un hombre con heridas compatibles con una crucifixión, ha sido sometido al análisis genético más completo hasta la fecha. El equipo de científicos reexaminó muestras oficiales tomadas en 1978, confirmando una contaminación masiva de ADN humano, bacteriano, vegetal y animal que impide, por ahora, saber si la tela envolvió el cuerpo de Jesús de Nazaret.
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Un lienzo de 4.4 metros atrapado entre la fe y la biología molecular

El Sudario de Turín, también conocido como la Sábana Santa, es un lienzo de lino de aproximadamente 4.4 metros de largo que muestra la imagen frontal y dorsal de un hombre con heridas compatibles con una crucifixión. Para millones de creyentes, ese cuerpo corresponde a Jesús de Nazaret; para la comunidad científica, se trata de un objeto cuya autenticidad histórica sigue sin resolverse. La primera referencia documental considerada sólida lo sitúa en Francia en el siglo XIV, y una datación por radiocarbono practicada en 1988 por tres laboratorios sobre muestras cedidas por la Iglesia católica arrojó un rango entre 1260 y 1390, datos que respaldan un origen medieval. Frente a ese marco, el nuevo trabajo genético no intenta probar un milagro, sino responder una pregunta previa: qué historia biológica cuenta realmente el tejido que la Iglesia católica conserva como reliquia.

Relectura de las muestras de 1978: lo que dejó el Proyecto de Investigación del Sudario de Turín

El equipo científico actual no trabajó directamente sobre el lienzo, sino sobre la colección de muestras oficiales tomadas en 1978 durante el "Proyecto de Investigación del Sudario de Turín (STURP)", considerada la campaña científica más amplia realizada sobre la reliquia. Aquella iniciativa recolectó filamentos de lino, partículas superficiales, fragmentos biológicos y polvo aspirado de distintas áreas del tejido. Casi 50 años después, los investigadores aplicaron secuenciación metagenómica, análisis de ADN antiguo, proteómica y datación por radiocarbono en laboratorios especializados en material altamente degradado. En lugar de buscar solo ADN humano, construyeron bibliotecas genómicas que capturan todo lo presente en las muestras y compararon los fragmentos resultantes con grandes bases de datos de humanos, microorganismos, plantas y animales, reconstruyendo así un mapa biológico mucho más denso que el disponible en la década de 1970.

Un mosaico genético: de bacterias cutáneas a coral rojo mediterráneo

Los resultados describen un ecosistema genético complejo, fruto de siglos de historia material. El equipo detectó ADN humano correspondiente a múltiples individuos, acompañado de bacterias típicas de la piel, hongos adaptados a ambientes secos y salinos y arqueas. A ello se suman restos de numerosas plantas cultivadas, entre ellas trigo, zanahoria, maíz, plátano, tomate, papa y cacahuate, así como material genético de animales domésticos como vacas, cerdos, pollos, perros y gatos. Incluso apareció señal de coral rojo mediterráneo. Esa diversidad apunta a una reliquia manipulada, transportada y almacenada en espacios muy distintos a lo largo del tiempo, expuesta a ropa, manos, alimentos, polvo ambiental y objetos devocionales. El propio investigador que recolectó parte de las muestras en 1978, Pierluigi Baima Bollone, quedó registrado en el material: el análisis identificó rastros de ADN asociados a él, lo que ilustra hasta qué punto la huella biológica reciente se superpone con cualquier resto antiguo que pudiera permanecer en el tejido original.

Siglos de reparaciones y traslados: la historia física detrás del ADN

La investigación no solo rastrea especies, sino que refuerza cronologías ya conocidas sobre el sudario. El análisis genético y documental coincide en que la tela estuvo expuesta a distintos ambientes durante siglos y que fue objeto de, al menos, dos intervenciones de reparación mayores en 1534 y 1694 d. C.. A ello se suman los periplos de la reliquia, desde su presencia documentada en Francia en el siglo XIV hasta su actual custodia en Turín, pasando por incendios, exhibiciones públicas y periodos de almacenamiento prolongado. Cada fase implicó nuevas oportunidades de contacto con personas, animales, polvo y microorganismos. En ese contexto, la datación por radiocarbono de 1988, que situó el tejido entre 1260 y 1390, alimentó la hipótesis de que el lienzo habría sido elaborado en plena Edad Media. La otra gran hipótesis, defendida desde sectores religiosos, sostiene que la tela habría circulado desde el siglo I y que su biografía anterior al siglo XIV se ha perdido o permanece fragmentaria. El nuevo estudio se sitúa en medio de esta tensión: aporta detalles sobre las múltiples capas de contaminación, pero no consigue aislar un estrato biológico inequívocamente antiguo.

La metagenómica choca con un muro: por qué el ADN no resuelve el origen del sudario

El reto central que enfrentaron los científicos fue separar el posible ADN del "ocupante original" de la sábana de los depósitos más recientes acumulados durante cientos de años. La secuenciación metagenómica ofrece una visión panorámica del material genético presente, pero no distingue, por sí sola, qué fragmentos llevan siglos en el tejido y cuáles llegaron con cada restauración, exhibición o simple manipulación por parte de fieles e investigadores. El estudio concluye que, dadas las condiciones actuales de conservación y el altísimo nivel de contaminación, la metagenómica no puede aportar evidencia suficiente ni para confirmar un origen medieval ni para sostener un origen de hace aproximadamente 2000 años. La línea de investigación basada en ADN, reconocen, "se ha topado, por ahora, con una pared". En términos prácticos, esto significa que el Sudario de Turín seguirá siendo, al mismo tiempo, objeto de devoción y de debate histórico, pero difícilmente podrá utilizarse la genética como árbitro definitivo mientras no existan técnicas capaces de discriminar con claridad el escaso material antiguo de las innumerables huellas más recientes que hoy dominan el lienzo.