Una agenda que rompe un silencio de casi cuatro décadas
De acuerdo con el anuncio del Vaticano, el periplo del papa León XIV comenzará en Uruguay entre el 6 y el 8 de noviembre, con actos en Montevideo, Paysandú y Florida, donde se ubica el santuario de la Virgen de los Treinta y Tres, patrona del país. Después se desplazará a Argentina del 8 al 11 de noviembre, con un programa que incluye la capital, Buenos Aires, la ciudad de Córdoba y Luján, sede de la basílica de Nuestra Señora de Luján, patrona argentina. Finalmente, el pontífice estará en Perú del 11 al 17 de noviembre, con paradas en Lima, Chiclayo, Cuzco y Pucallpa. El recorrido pone fin a una ausencia papal prolongada: el último viaje a Argentina fue el de Juan Pablo II en 1987 y a Uruguay en 1988, mientras que Perú no recibía a un papa desde 2018.
Reacciones políticas y eclesiales ante una visita cargada de simbolismo
El anuncio del Vaticano tuvo reacciones inmediatas. En Perú, el arzobispado de Lima celebró el regreso del pontífice con un efusivo “¡Vuelve a casa!” en redes sociales, subrayando la fuerte vinculación del papa León XIV con el país andino. El presidente argentino Javier Milei escribió en X que “Argentina va a recibir al papa” y calificó la gira de “visita histórica”, recordando que el predecesor de León XIV, el papa Francisco, nunca volvió a su país natal durante su pontificado. El recorrido sitúa a Uruguay, Argentina y Perú en el centro de la agenda regional de la Iglesia católica y abre un espacio político delicado en Buenos Aires, donde el Gobierno de Argentina buscará capitalizar la imagen de cercanía con el Vaticano sin que ello se interprete como un aval automático a sus políticas.
El peso peruano en la biografía del pontífice
La escala peruana tiene un componente personal evidente. Antes de ser elegido papa en mayo de 2025, Robert Francis Prevost —hoy León XIV— pasó más de dos décadas como misionero en Perú y llegó a ser arzobispo emérito de Chiclayo, a unos 750 kilómetros al norte de Lima. Obtuvo la nacionalidad peruana en 2015, un antecedente que explica la recepción entusiasta reflejada en el mensaje “¡Vuelve a casa!”. Meses atrás, el propio pontífice había anticipado su deseo de regresar a la región al afirmar que le gustaría “mucho visitar América Latina: Argentina, Uruguay, que esperan la visita del papa” y añadir, en tono de broma, que creía que “Perú también me recibiría con agrado”. Esta biografía refuerza el carácter simbólico de su paso por Lima, Chiclayo, Cuzco y Pucallpa, donde su figura trasciende el protocolo diplomático y se asocia a una larga presencia pastoral.
Un pontificado marcado por los migrantes y las heridas internas de la Iglesia
Desde su elección en mayo de 2025, el papa León XIV ha construido un perfil internacional mediante viajes a África, Líbano, Turquía, España y Francia. En estas giras defendió con fuerza los derechos de los migrantes, postura que derivó en una crisis mediática con el presidente estadounidense Donald Trump, según recuerdan fuentes internacionales. En España, el pontífice abordó uno de los temas más sensibles de la Iglesia católica: los abusos sexuales cometidos por miembros del clero, a los que calificó como una “llaga todavía abierta”. La futura visita a Uruguay, Argentina y Perú se inscribe en ese mismo estilo: combinar gestos pastorales de cercanía —como la devoción a patronas nacionales en Florida y Luján— con la expectativa de que no eluda debates incómodos sobre desigualdad, violencia y credibilidad institucional en América Latina.
Expectativas y desafíos para Uruguay, Argentina y Perú
La gira de noviembre tendrá implicaciones distintas en cada país. Para Uruguay, la presencia del papa León XIV en Montevideo, Paysandú y el santuario de la Virgen de los Treinta y Tres supone un intento de reforzar el vínculo con una sociedad laica pero históricamente cercana a la Iglesia católica en el terreno cultural. En Argentina, la visita de un pontífice casi cuatro décadas después de Juan Pablo II colocará a Javier Milei bajo la lupa, ante la tensión entre su discurso político y las posiciones sociales del Vaticano. Para Perú, la llegada del antiguo misionero y arzobispo emérito de Chiclayo es leída como el regreso de una figura que conoce de primera mano la realidad peruana. El Vaticano no ha detallado aún la agenda de discursos ni encuentros, pero el recorrido y los antecedentes del pontífice anticipan que noviembre será un mes clave para medir hasta dónde el papa León XIV busca reposicionar la influencia de la Iglesia católica en América Latina.







