Un ranking liderado por Brasil y Alemania
De acuerdo con los datos publicados por Bild, el podio de los seleccionadores nacionales mejor remunerados está claramente dominado por grandes potencias deportivas. Al frente aparece Carlo Ancelotti con esos 10 millones de euros anuales que le paga la Asociación Brasileña de Fútbol, una cifra descomunal en comparación con muchos seleccionadores de federaciones históricas. Le sigue Jürgen Klopp, exentrenador del Liverpool y actual técnico de la selección alemana, con un salario de 7 millones de euros al año en la Federación Alemana de Fútbol, lo que refleja la apuesta del país por un perfil de máximo renombre para su banquillo.
Estados Unidos, Inglaterra y España, a la caza del escalón más alto
El informe del periódico alemán muestra que el tercer escalón del listado lo ocupa Mauricio Pochettino en Estados Unidos, con 6,8 millones de euros anuales, una cantidad que consolida a la federación norteamericana como uno de los nuevos actores económicos fuertes del fútbol de selecciones. Apenas por detrás aparece Thomas Tuchel, que percibe 6 millones de euros como seleccionador de Inglaterra, una cifra que subraya el valor que la Premier League y su entorno otorgan a los técnicos de élite. El top 5 lo cierra Luis de la Fuente, seleccionador de la campeona del mundo, con un salario de 5 millones de euros anuales, que sitúa a España en la parte alta de la jerarquía económica, aunque todavía lejos de los emolumentos que Brasil destina a Ancelotti.
Europa y Sudamérica: contrastes dentro de la misma élite
Por detrás del bloque de cabeza, la clasificación de Bild sitúa a Jorge Jesus, seleccionador de Portugal, con un sueldo de 4 millones de euros anuales, y a Zinedine Zidane, técnico de Francia, con 3,6 millones de euros. Resulta llamativo que dos países con un caudal inagotable de talento futbolístico y una enorme presión competitiva ofrezcan contratos notablemente inferiores al de Brasil, pese al prestigio internacional de sus entrenadores. Más abajo aparece Xavi Hernández, al frente de la selección de los Países Bajos, con 3 millones de euros anuales abonados por la KNVB, una cifra que lo sitúa en la octava posición del ranking pese a su sólido palmarés como jugador y a su creciente trayectoria en los banquillos.
Scaloni y Rangnick cierran la lista de los diez mejores pagados
El top 10 se completa con Lionel Scaloni, seleccionador de Argentina, y Ralf Rangnick, técnico de Austria, cuyas cifras concretas no se detallan en el fragmento difundido pero que, según el contexto del informe de Bild, se sitúan por debajo del contrato de Xavi Hernández. La presencia de Scaloni evidencia cómo una selección de máximo éxito deportivo reciente no necesariamente figura en los primeros puestos de la escala salarial, mientras que el caso de Rangnick refleja la voluntad de una federación de perfil medio de invertir en un técnico con un fuerte componente táctico y formador. El contraste con los 10 millones de Ancelotti y los 7 millones de Klopp subraya la enorme brecha económica que separa a las grandes potencias de otras federaciones con menor músculo financiero.
Un mapa de poder e inversiones en el fútbol de selecciones
Más allá de la curiosidad por conocer cifras millonarias, la filtración de Bild traza un mapa claro de poder e inversiones en el fútbol de selecciones. Países como Brasil, Alemania, Estados Unidos, Inglaterra o España están dispuestos a pagar salarios muy elevados para asegurarse a técnicos de primer perfil, mientras otras federaciones de tradición deportiva similar lo hacen con retribuciones sensiblemente más bajas. Sin datos sobre primas, variables o duración de contratos, el análisis debe ceñirse al sueldo fijo, pero incluso así las diferencias son notables: desde los 10 millones de Carlo Ancelotti hasta los contratos mucho más contenidos de entrenadores que trabajan bajo una presión comparable. El debate sobre si estos sueldos se corresponden con el rendimiento deportivo y la gestión de recursos públicos quedará ahora en manos de aficionados, analistas y dirigentes, a la espera de que nuevas filtraciones o informes oficiales aporten más transparencia al negocio del banquillo internacional.







