Una hegemonía de un siglo que se resquebraja
Durante décadas, los automóviles de gasolina dominaron casi sin competencia el mercado internacional, impulsados por la expansión iniciada en los años 1920. Sin embargo, el último informe de Mobility Global confirma que ese ciclo entra en una fase de declive estructural: en 2021, los vehículos de gasolina todavía concentraban el 73 % de las ventas globales de automóviles nuevos, pero en apenas unos años han perdido casi una cuarta parte de su participación. El retroceso a 20,25 millones de unidades en la primera mitad de 2026 revela que ya no se trata de una simple corrección coyuntural, sino de una pérdida sostenida de relevancia frente a opciones híbridas y electrificadas, aunque el informe citado excluye a estas últimas del cómputo de vehículos a gasolina.
El petróleo caro como detonante de la caída
El informe atribuye el giro abrupto del mercado a un factor concreto: el encarecimiento del crudo derivado de las operaciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán. Según los datos divulgados por Mobility Global, el encarecimiento desmedido del petróleo encareció el uso diario de los vehículos de combustión pura, deteriorando su atractivo para consumidores y flotas que ya evaluaban alternativas. El impacto no sólo se refleja en el descenso del 10 % interanual en ventas, sino también en la rapidez con la que la cuota de mercado se contrajo desde el 73 % de 2021 hasta el 49 % actual, un ajuste que presiona a fabricantes tradicionales a acelerar sus estrategias de transición energética.
Fabricantes y consumidores ante un nuevo equilibrio
La pérdida de peso de los vehículos a gasolina, medida y reportada por Mobility Global, obliga a reordenar prioridades en toda la cadena de valor automotriz. Para los consumidores, el aumento del costo del combustible fósil, vinculado a la tensión militar entre Estados Unidos, Israel e Irán, refuerza el cálculo económico a favor de tecnologías más eficientes o electrificadas. Para los fabricantes, el descenso a 20,25 millones de unidades vendidas en el primer semestre de 2026 supone un aviso claro: sostener una oferta centrada en motores de combustión pura implica asumir márgenes más estrechos, riesgo regulatorio creciente y menor capacidad de competir en mercados que premian la eficiencia energética. El nuevo equilibrio de fuerzas en las ventas globales sugiere que las decisiones industriales y políticas de los próximos años definirán si el 49 % es un punto de inflexión temporal o el inicio del fin de la hegemonía de la gasolina.