Una derrota que rompe registros y desnuda al proyecto de Gómez
El marcador de 6-0 no solo supone la peor caída oficial de la Azul y Blanco ante Guatemala, sino que pulveriza el precedente más abultado, un 4-1 registrado en el torneo Norceca de 1965. De acuerdo con los registros históricos del clásico centroamericano, ambos combinados acumulan 92 enfrentamientos, con balance de 43 victorias para Guatemala, 25 empates y 24 triunfos salvadoreños, pero nunca se había producido una diferencia tan amplia. El resultado deja a la Selección de El Salvador en zona crítica, penúltima del sector con tres puntos, obligada a reaccionar para evitar el descenso a la Liga B y bajo el escrutinio de una afición que considera agotado el ciclo de Hernán Darío "El Bolillo" Gómez.
Autocrítica frontal del técnico y malestar contra la Federación Salvadoreña de Fútbol (Fesfut)
Tras el pitazo final, el propio Hernán Darío "El Bolillo" Gómez asumió la responsabilidad en términos poco habituales en el medio. El entrenador calificó el partido como "un desastre de todos nosotros" y sostuvo que, a su juicio, "nos tendrían que echar a todos mañana", aludiendo a que "es más fácil echar a uno que a 22". Con esta autocrítica, el técnico no solo reconoció que el equipo retrocedió futbolísticamente en su proceso, sino que dejó en manos de la dirigencia la decisión sobre su continuidad. La reacción de la hinchada no se hizo esperar: en redes sociales, el foco del enojo se dirigió tanto al colombiano como a la Federación Salvadoreña de Fútbol (Fesfut), a la que se le exigen explicaciones por la imagen mostrada en la Liga de Naciones de la Concacaf.
Vestuario golpeado y una Selecta sin respuestas en el campo
Dentro del camerino, el impacto anímico fue evidente. Jugadores y cuerpo técnico admitieron la responsabilidad compartida, pero también la incapacidad de ofrecer una respuesta mínima ante la superioridad física y mental del rival. La propia frase escuchada en el entorno del cuerpo técnico, "no tengo palabras y me quiero ir ya", ilustra el grado de frustración tras un partido en el que el planteamiento de la Selección de El Salvador fue borrado del césped del Estadio Manuel Felipe Carrera. La sensación de un proceso estancado se refuerza por la ausencia de reacción táctica y por unos errores defensivos que se repitieron a lo largo de los 90 minutos, factores que ahora son usados por la afición como argumento para solicitar un giro de timón inmediato.
Calendario sin margen de error y riesgo real de descenso a la Liga B
El golpe deportivo llega, además, con un calendario sin respiro. El próximo viernes 2 de octubre, la Selección de El Salvador recibirá a Jamaica en el Estadio Cuscatlán, en un duelo directo por la permanencia en la máxima categoría de la Liga de Naciones de la Concacaf. Posteriormente, el lunes 5 de octubre, el combinado nacional visitará a Martinica en Fort-de-France, donde se jugará su futuro inmediato en la competencia regional. Con el equipo penúltimo del grupo y con solo tres puntos, cada partido se convierte en una final para evitar el descenso a la Liga B y, a la vez, para definir si el ciclo de Hernán Darío "El Bolillo" Gómez tiene continuidad o concluye tras el naufragio sufrido ante la Selección de Guatemala.
Un clásico centroamericano que cambia de peso simbólico
El amplio resultado también reconfigura el simbolismo del clásico Guatemala-El Salvador. Los 43 triunfos guatemaltecos, 25 empates y 24 victorias salvadoreñas registradas hasta ahora mostraban una rivalidad relativamente equilibrada en términos históricos, pero el 6-0 marca una brecha anímica difícil de ignorar. Para la Federación Salvadoreña de Fútbol (Fesfut), el desafío ya no es solo evitar el descenso, sino reconstruir la credibilidad del proyecto de selección mayor ante su propia hinchada y frente al concierto regional. Las decisiones que adopte la dirigencia en las próximas semanas, tanto sobre el banquillo como sobre la planificación deportiva, determinarán si este episodio queda como una caída puntual o se consolida como el inicio de una etapa de retroceso prolongado para la Selección de El Salvador.







