Un empate sin goles que agrava la sequía del proyecto de Gallardo
La selección de fútbol de Ecuador saltó al césped de Yokohama con ánimo de revancha ante una selección de fútbol de Japón a la que no supera desde 1996, pero el 0-0 final volvió a evidenciar la falta de contundencia ofensiva del conjunto tricolor. Pese a un inicio con más posesión y ritmo, el control del partido se fue equilibrando hasta que el combinado nipón tomó la iniciativa y generó las ocasiones más claras. Hernán Galíndez sostuvo a Ecuador con una intervención decisiva en la primera parte, volando para desviar un remate que parecía gol cantado, mientras que en ataque las mejores aproximaciones de los sudamericanos llegaron por la izquierda, con destellos de Keny Arroyo y Nilson Angulo que no encontraron rematador en el área chica.
Japón aprovecha la tanda de penaltis y hunde más la estadística de Ecuador
Sin goles en los noventa minutos y con los cambios de ambos seleccionadores sin efecto en el marcador, la semifinal de la Copa Kirin se decidió desde los once metros. El ecuatoriano Jordy Caicedo abrió la serie y adelantó a la selección de fútbol de Ecuador, pero el punto de inflexión llegó cuando el guardameta nipón Zion Suzuki detuvo el lanzamiento de Byron Castillo. La selección de fútbol de Japón mantuvo la calma en sus ejecuciones y cerró la eliminatoria con el penalti transformado por Daizen Maeda, firmando el 4-5 definitivo en la tanda y certificando la clasificación para la final.
Una racha preocupante: sin triunfos, sin final y con presión creciente
El balance reciente de la selección de fútbol de Ecuador bajo la conducción de Marcelo Gallardo es inquietante: llega a este 0-0 seguido de derrota por penaltis después de caer 3-0 ante Corea del Sur y sigue sin celebrar su primera victoria con el técnico argentino en el banquillo. El dato histórico de no vencer a la selección de fútbol de Japón desde 1996 refuerza la sensación de bloqueo competitivo. Para el próximo compromiso, el partido por el tercer puesto frente a Panamá en la propia Copa Kirin, la selección tricolor está obligada a ofrecer una respuesta contundente si no quiere agrandar las dudas en torno al proyecto, que por ahora acumula marcadores adversos, una final perdida y la tarea pendiente de transformar la posesión en goles y resultados.







