Este problema ha generado una respuesta urgente por parte del gobierno, afirmó Ricardo Somarriba, director ejecutivo del Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA). El gusano barrenador es una mosca cuya capacidad de poner hasta 343 huevos la convierte en una preocupación constante para los ganaderos nicaragüenses.
Hasta el momento ha afectado áreas como La Conquista, en Carazo; San Rafael del Sur, en Managua; y puntos fronterizos como Río San Juan y Rivas, de acuerdo a información de una emisora nacional.
Los casos confirmados de infestación por gusano barrenador son 379 casos en bovinos, 52 en porcinos, 32 en equinos, además de 14 en perros, un pelibuey y un gallo. Este panorama ha impulsado un monitoreo exhaustivo y la implementación de estrategias de control para contener su propagación.
El gobierno ha implementado vuelos semanales provenientes de Panamá, durante los cuales se dispersan entre 27 millones de moscas estériles sobre las áreas afectadas, que tiene un costo de 17 mil dólares semanales. Esta medida busca reducir la población de moscas nativas y limitar la reproducción del gusano barrenador.
Además, se ha establecido una colaboración estratégica con México y Panamá para desarrollar y distribuir nuevos productos para combatir esta plaga.
Se está buscando apoyo adicional de organizaciones internacionales como la FAO para ampliar capacidades y garantizar la sostenibilidad de las medidas implementadas. Además, se han establecido 10 puntos de control en las carreteras, en Rivas, Chontales, Río San Juan, y la Costa Caribe.
La Primerísima








