Sábado 24 Octubre 2026
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Brasil: Por qué el balotaje entre Flávio Bolsonaro y Lula redefine el rumbo de América Latina y el poder de Trump

158 millones de brasileños están llamados a decidir en las urnas quién gobernará Brasil en el balotaje de 2026 entre Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva, tras una primera vuelta el 4 de octubre resuelta por apenas 1,9 puntos porcentuales. Desde São Paulo hasta Río de Janeiro, la contienda enfrenta a un candidato de derecha de 45 años con el actual presidente de 80, en una elección que reordena fuerzas en toda América Latina.

Flávio Bolsonaro y Lula se enfrentan en un debate clave previo al balotaje en Brasil
Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva se encaran durante un debate televisado en São Paulo antes del balotaje presidencial de 2026, en una contienda de resultado incierto con implicaciones políticas, económicas y geopolíticas para toda América Latina y para la relación con Estados Unidos. (Foto: AFP via Getty Images)
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Una elección en la cresta de la ola de derecha latinoamericana

Las siete elecciones presidenciales celebradas en Latinoamérica desde 2025 concluyeron con triunfos de candidatos de derecha, y la llegada de Flávio Bolsonaro al poder consolidaría esa secuencia en el mayor país de la región. Brasil no solo concentra la mayor población latinoamericana, también es su economía de más peso, por lo que su giro político, según el Centro de Elecciones de América Latina de la Universidad de Michigan, tendría un efecto multiplicador en el continente. El propio Bolsonaro propone una agenda de liberalismo económico, reducción de impuestos y mano dura en seguridad pública, alineada con experiencias radicales como las del presidente argentino Javier Milei y del chileno José Antonio Kast, que han ensayado drásticos recortes del Estado.

El choque de modelos económicos y sociales

Detrás de la pugna personal se juega el tamaño futuro del Estado brasileño. Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal, promete un ajuste equivalente al 1,5% del PIB mediante fuertes recortes del gasto, pero ha evitado detallar qué partidas serán afectadas. Desde el Instituto Peterson de Economía Internacional, la economista brasileña Monica de Bolle alerta que, si el plan toca salario mínimo, pensiones o programas sociales, “el país será un caos” y advierte que “en las calles hay un montón de gente señalando que no aceptará un ajuste por esa vía”. Del otro lado, Luiz Inácio Lula da Silva defiende ampliar el rol del Estado, reforzar políticas sociales y mejorar los derechos laborales, aunque reconoce las restricciones que imponen el elevado endeudamiento público y el endeudamiento de las familias, que limitan la posibilidad de replicar el boom de crecimiento de sus primeros mandatos.

Amazonia en juego y la tensión sobre el Mercosur

El resultado del balotaje tendrá un impacto directo sobre la Amazonia y sobre la integración regional. Bajo el mandato actual de Luiz Inácio Lula da Silva, los datos oficiales del Ministerio del Medio Ambiente de Brasil muestran que la deforestación en la selva amazónica cayó al nivel más bajo en casi cuatro décadas. En contraste, expertos recuerdan que durante el gobierno de Jair Bolsonaro se redujeron controles ambientales y se amplió la tolerancia a actividades agropecuarias y mineras, con un aumento de la destrucción forestal. La Evaluación de la Declaración Forestal advirtió recientemente que los cambios políticos en países como Colombia, Perú y Brasil pueden amenazar los avances logrados en la protección de bosques. En el frente comercial, Flávio Bolsonaro ha sugerido que Brasil debe “liberarse de las amarras del Mercosur” para negociar acuerdos directos con Estados Unidos, siguiendo el giro unilateral de Javier Milei en Argentina, mientras el Partido de los Trabajadores de Lula mantiene una visión de integración sudamericana más coordinada.

Trump, el Escudo de las Américas y la disputa geopolítica

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, observa el balotaje brasileño como una pieza más de su estrategia hemisférica. Desde su regreso a la Casa Blanca en 2025, Washington ha impulsado la alianza militar y política Escudo de las Américas, integrada por 14 países con el declarado objetivo de combatir organizaciones narcocriminales. Según académicos como Carolina Pedroso, profesora de la Universidad Federal de São Paulo, la política estadounidense en esta etapa ha incluido amenazas a gobiernos, injerencias en procesos electorales y operaciones militares que habrían dejado más de 230 muertos en el Caribe y el Pacífico en nombre de la guerra contra las drogas. Brasil, al igual que México, permanece fuera del Escudo, en parte por el recelo del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva ante la inclusión de grupos criminales brasileños en la lista de organizaciones terroristas. Lula advirtió ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie” y denunció “tentaciones hegemónicas” en la región. En sentido opuesto, Flávio Bolsonaro ha expresado a aliados como el presidente colombiano Abelardo de la Espriella su voluntad de sumar Brasil a la alianza “para combatir a esas facciones narcoterroristas”, lo que reforzaría la presencia estratégica de Estados Unidos en Sudamérica y abriría la puerta a mayores presiones sobre recursos como las tierras raras brasileñas.

El último acto de Lula y la encrucijada para la izquierda

A punto de cumplir 81 años, Luiz Inácio Lula da Silva ha señalado que esta es la última elección que disputará, el octavo intento en una carrera que lo llevó de obrero metalúrgico y líder sindical durante la dictadura a figura central de la izquierda latinoamericana. Sus primeros dos mandatos se distinguieron por programas sociales que sacaron a millones de la pobreza, pero también estuvieron marcados por escándalos de corrupción que golpearon duramente al Partido de los Trabajadores. Lula llegó incluso a pasar 19 meses en prisión por una condena después anulada por irregularidades procesales e imparcialidad del juez. En 2022, retornó al poder con apoyo de sectores de centroderecha, en reacción al estilo confrontativo de Jair Bolsonaro. Hoy enfrenta un electorado cansado, con pérdida de apoyo en casi todas las clases sociales respecto a 2022, y una ola de votos de castigo a los oficialismos que recorre la región. Si gana, mantendrá a los dos países más poblados de América Latina, Brasil y México, bajo gobiernos de izquierda y, según el Centro de Elecciones de América Latina de la Universidad de Michigan, lograría uno de los triunfos más difíciles de su trayectoria. Si pierde, cerrará su vida institucional con una derrota que dejaría a buena parte de la izquierda latinoamericana sin su principal referente y consolidaría a Flávio Bolsonaro como el nuevo rostro de la derecha radical continental.