Eran los tiempos de la universidad y como toda jovencita que está en la flor de la juventud, “Rosa” tenía la oportunidad de escoger un novio que la quisiera y respetara, pero cupido le hizo una mala jugada. Al inicio todo era color rosa, ella era su princesa para él y sentía que el mundo lo tenía a sus pies. Regalos, salidas, flores, chocolates, ropa, fiestas y mucho amor, detalles que en menos de dos años desembocaron en el peor infierno de su vida.
El tormento inició cuando los jóvenes deciden vivir en pareja bajo el mismo techo. Ya las cosas no eran igual, todo era motivo de pleitos. De los gritos pasaron a los jalones de cabello, golpes y moretones hasta que un día de tantos, el muchacho le pegó muy fuerte, siendo esa la gota que derramó el vaso.
La joven recuerda que lograba desahogarse en su trabajo, sus compañeras fueron su paño de lágrimas y un pilar fundamental para que dejara a ese hombre.
Un día “Rosa” se armó de valor, pese a que ya había una hija de por medio, decidió poner fin al lazo tóxico que la mantenía unida a esa relación y evitar ser una víctima más de femicidio.
Pandemia silenciosa
De acuerdo a organizaciones de mujeres, la violencia machista es una pandemia silenciosa en la sociedad nicaragüense. En los primeros dos meses ya suman siete casos de muertes violentas de mujeres, cifra similar al 2021, reporta la organización Católicas por el Derecho a Decidir.
Siete mujeres que dejaron un vacío enorme en sus hogares y que sus seres queridos aún lloran. “Si vemos la comparación con las del año pasado ha aumentado la saña con la que les arrebata la vida, ésta ha sido con mayor muestra del odio que existe sobre el cuerpo y la vida de las mujeres”, explica Martha Flores, directora de Católicas por el Derecho a Decidir.
Para Flores la violencia machista es más que una pandemia porque traspasa la frontera, “pero no es una enfermedad, es un acto en el que se demuestra que las mujeres estamos en desventaja ante esta cultura machista que cada día enluta a la familia”.
La defensora de los derechos de las mujeres, refiere que el observatorio ha mantenido la denuncia pública de los femicidios y busca el cumplimento de la Ley 779.
“Esa falta de justicia ha existido y sigue hoy más como es la liberación de femicidas, violadores, acosadores y maltratadores de mujeres y niñas, la falta de investigación, como en los casos donde la mujer aparece muerta y muy fácil la Policía, no cumple con todo ese proceso investigativo. Nosotros mantenemos una red de promotores y colaboradores en todo el país y vamos a seguir demandando justicia por todas, más en este contexto donde la justicia cada día no está a nuestro alcance”, manifiesta.
Martha Alicia, estrangulada en su casa
El primero de enero, el barrio Santa Rosa de Bluefields, Costa Caribe Sur de Nicaragua, se tiñó de sangre, con el femicidio de Martha Alicia Robinson, quien fue asesinada por su expareja Bernardo Melecio Ruiz Chow, de quien estaba separada.
Robinson era abogada, maestra y contadora. La noche antes de ser callada de por vida, estuvo conversando con sus familiares en la reunión de fin de año, sin imaginar que su agresor la esperaba dentro de su propia vivienda para acabar con su vida.
Según la versión policial, divulgada el tres de enero pasado, la causa de la muerte fue asfixia mecánica por ahorcamiento. “El sujeto Bernardo Melecio Ruiz Chow, motivado por discordias, discutió con su cónyuge Martha Alicia Robinson Aragón, la agredió físicamente, la estranguló, causándole la muerte”, refiere el informe policial.
Ruiz, quien fue policía y laboraba como taxista tenía en su poder una llave de la vivienda, por lo que se le hizo fácil para ingresar y llevar a cabo su plan. Martha se fue, dejando en la orfandad a tres hijos de 3, 6 y 12 años, quienes aún lloran su ausencia.
Familiares de Martha Alicia afirmaron en su momento que, si la Policía hubiera atendido el llamado de urgencia, hecho por familiares y amigos que se enteraron de la agresión que estaba sufriendo, quizás el femicidio se habría evitado.
En el 2021, según Católicas por el Derecho a Decidir, un total de 71 mujeres fueron asesinadas, igual que ocurrió en 2020. Según datos recopilados en lo que va del 2022, cinco de los ocho femicidios han ocurrido en el Caribe de Nicaragua.
Zenaida del Carmen: asesinada en Panamá
El pasado 7 de enero la tragedia enlutó a una familia nicaragüense con el segundo femicidio ocurrido en Panamá. El nicaragüense Halsin Aniel Jirón, fue señalado de haberle quitado la vida a su pareja Zenaida del Carmen López, de 29 años. Éste fue capturado por las autoridades de Costa Rica, después que huyera de Panamá, país donde se registró el crimen.
El hecho ocurrió en un cuarto de alquiler en la comunidad de Villa Guadalupe, corregimiento de Cativá en Panamá. El cuerpo de Zenaida fue encontrado en estado de descomposición en el baño del inmueble, con una toalla y rodeada de rastros de sangre.
La pareja era originaria del Caribe Sur y habían migrado a ese país en busca de mejorar sus condiciones de vida.
María Julia, mortal golpe en su cabeza
“¡Justicia para María Julia Gutiérrez Rizo! No es que se cayó, golpeó la cabeza y murió. María Julia fue víctima de FEMICIDIO a manos del agresor femicida y exmarido ERNESTO CALDERÓN SEVILLA. Exigimos a las autoridades capturen al femicida y este crimen no quede en la impunidad. ¡Por María Julia y las sobrevivientes de la violencia machista seguiremos alzando nuestras voces!”, escribió el pasado 05 de febrero en su muro de Facebook la Red de Mujeres contra la Violencia (RMCV).
María Julia Gutiérrez Rizo de 54 años se rindió ante la muerte el 04 de febrero, cinco días después de haber sido agredida por su expareja Ernesto Calderón Sevilla, de 56 años.
Según circuló en su momento el hombre llegó hasta la vivienda de la víctima y tras una discusión la empujó y pegó su cabeza contra unas tablas. Este hecho ocurrió en la comarca El Black, en Rosita, Caribe Norte. La pareja tenía dos años de haberse separado.
Luego del golpe la víctima quedó sangrando por la nariz y oído, por lo que fue llevada al centro hospitalario y falleció en el Hospital Lenin Fonseca, producto de un trauma craneal severo.
Ana Rosa, estocada con arma blanca causó su muerte
Ana Rosa Amador Hernández, de 21 años, fue asesinada a manos de su expareja José Rafael Reyes. La joven recibió una estocada con arma blanca en la parte baja del abdomen. El crimen ocurrió el 13 de febrero en la comunidad de Sapoá en el municipio de Cárdenas, jurisdicción de Rivas, al sur de Nicaragua.
Según testigos, los hechos ocurrieron a eso de las cinco de la mañana. El cuerpo de la mujer fue encontrado por sus familiares, quienes se mostraban consternados por el crimen.
La joven se había separado de Reyes tres días antes del lamentable suceso. Amador Hernández convivió con su agresor aproximadamente ocho años y dejó en la orfandad a una menor de 4 años de edad.
La última vez que familiares y amigos vieron con vida a Ana Rosa Amador fue a las dos de la mañana del domingo 13 de febrero. Previo al suceso, Reyes pidió a su expareja que regresaran, pero esta se negó rotundamente.
Según familiares la joven ya había recibido amenazas de muerte por parte de su agresor.
Adolescente violada y asesinada
El pasado 13 de febrero Henry Javier Molina García de 31 años, asesinó a una adolescente de 16 años identificada con las iniciales J.C.C.J.
Molina Castro abusó sexualmente de la menor de edad, la estranguló y posteriormente quiso simular un suicidio colgando el cuerpo de la adolescente a una viga. El hecho ocurrió en la comunidad de Umbila, jurisdicción del municipio de Rosita en la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte. El cuerpo fue examinado por médicos forenses del Triángulo Minero, quienes dictaminaron que la causa de la muerte fue asfixia mecánica por ahorcamiento.
Entre las evidencias encontradas se le ocupó a Henry un trozo de mecate.
Rosa Emilia: Un disparo en el rostro
El 18 de febrero, Rosa Emilia Mendoza Mejía, de 39 años de edad, abrazó por última vez a su hijo de 10 años. Un disparo por parte de su cónyuge Elvin Areyson Ortega Manzanares de 28 años, acabó con su vida. Ese viernes, a las 10:30 de la noche en la comunidad El Consuelo, ubicada a 35 kilómetros al sur del municipio de Siuna, Triángulo Minero, el pueblo se alarmó.
La pareja se encontraba en un cumpleaños en la vivienda de Moisés Montenegro. Según información oficial, la discusión se originó porque la víctima se quería retirar de la fiesta, pero su verdugo no. Tras discutir, el hombre sacó un revólver calibre 22 que portaba y le propinó un disparo en el rostro, lo que le provocó la muerte instantáneamente.
Mendoza Mejía habitaba en la comunidad El Hormiguero.
Blanca Nubia: decapitada y cabeza aún no aparece
El último femicidio que ocurrió en este 2022 fue el 10 de febrero con la decapitación de Blanca Nubia Pérez, de 43 años, originaria de la Región Autónoma del Atlántico Sur, cuya cabeza no ha sido encontrada.
La mujer fue decapitada por hombres que llegaron a su casa con armas de fuego y machetes para matarla, un crimen que conmovió a la comunidad de Pondler, jurisdicción de Laguna de Perlas, Región Autónoma de la Costa Caribe Sur (RACCS).
Al momento de ser decapitada, la mujer que habitaba en una sencilla vivienda estaba en compañía de sus dos hijas de 17 y 21 años. La comunidad donde ocurrió el crimen está a una hora en lancha del casco urbano de Laguna de Perlas.
Los criminales que llegaron armados de machetes y vestidos de verde olivo camuflado, después de decapitar a la mujer que se dedicaba a la curandería, se llevaron la cabeza en un saco y huyeron. El crimen aún no ha sido esclarecido.
Tipos de armas utilizadas
La directora de Católicas Católicas por el Derecho a Decidir, Martha Flores, detalló que el tipo de armas utilizada en estos casos fue armas de fuego, mecate, cuchillo, productos químicos (veneno), sumado a los golpes contundentes. “Cuatro mujeres fueron asesinadas con arma corto punzante (arma blanca), una fue decapitada y tres fueron violadas antes de ser asesinadas con heridas en sus cuerpos”.
“La Costa Caribe Norte es la que tiene mayor peligrosidad, al igual que la Costa Caribe Sur. Desde inicio de año arrancamos con un femicidio en Bluefields, ésto no ha parado y en este contexto en el que vivimos las mujeres estamos más inseguras. (...) seis han ocurrido en la casa, eso nos dice que el hogar es el lugar más inseguro”, añade.
Para la coordinadora de la organización, los femicidios en grado de frustración son una problemática grave, ya que en este año van casi 40 casos. “Y es tan difícil hacer que la familia denuncie por que el agresor anda libre o la familia vive cerca y es donde la mujer, las organizaciones de mujeres estamos trabajando en empoderar y que puedan denunciar”, relató.
Así mismo hacen un llamado a las mujeres a no realizar mediación con sus agresores, porque la violencia no termina en un papel, “y es ahí donde la mujer es atacada, pero logra sobrevivir, quedando esta con traumas y con discapacidad, ya sea de los dedos, ojos, manos, etc. La falta de justicia es grave para las mujeres, nuestro compromiso es seguir denunciando exigiendo una atención especializada conforme a la ley, tanto en el espacio público como el privado (casa)”, advirtió.
Gobierno con acciones populistas
Rosario Murillo, vicepresidenta de Nicaragua anunció el pasado 04 de enero la elaboración de un plan de prevención de la violencia machista en Nicaragua que estaría a cargo de la Policía Nacional y otras instituciones del Estado. ¿Creen que esto vendría a parar los abusos hacia las mujeres? ¿Cuál es su opinión al respecto?
“Este plan de gobierno es más que todo populismo: en el 2019 caminata para reducir la violencia, 2020 apertura de comisarías y en 2021 continuaban hablando de las inauguraciones. Aquí no se requiere de caminatas ni de estructuras, es de compromiso político, es de trabajar juntas todas y todos para poder reducir la violencia, pero con comisarías sin personal especializado en atención a la mujer no se logra. Tiene que existir una campaña de prevención para que todas las instituciones y organizaciones de mujeres, sus redes, trabajemos un plan en conjunto, pero, ¿qué pasa? no estamos todas incluidas en estas políticas, más bien están en contra de las organizaciones de mujeres. ¿Quiénes pierden? Al Estado no le interesa la educación, tienen un solo objetivo es mantenerse en el poder”, manifestó la dirigente feminista.







