Los médicos dictaminaron que era sangre vomitada y que su muerte se debió a cirrosis crónica.
El hecho, tuvo lugar en las cercanías del cementerio de La Paz, departamento de Carazo, y según testigos el pobre hombre estaba tendido en medio de un charco de su propia sangre tras un vomito interminable que se lo llevó a la sepultura. Se descartó mano criminal en este suceso.







