Margarita pasó con temor al consultorio médico. Aquí se le volvió a realizar elexamen de mamas (ultrasonido y mamografía). No había dudas: ‘usted tiene cáncer de mama’, le dijeron. En ese momento pasaron mil cosas por su mente, la principal:¡Voy a morir!.
Con el diagnóstico también vino el apoyo, tanto emocional como médico de parte dela Fundación Ortiz Gurdián. Su familia la acuerpó en cada momento y vivieron juntosla mastectomía, las quimioterapias y todos los cambios que esa enfermedad implica.

“Uno siente que el mundo se te acaba, la muerte es un pensamiento constante, pero las ganas de vivir son más fuertes. Lloré, y mucho, sin embargo, estaba conscienteque la actitud era clave para vencer esta enfermedad, así que le echamos ganas”,confiesa.
“Para mi esta fecha (19 de octubre) es rendir un homenaje a esas mujeres que aúnluchan contra esta enfermedad y a aquellas que no lo lograron porque, lamentablemente, se te presentan complicaciones en otros órganos de tu cuerpo.Superás el cáncer en tus mamas pero de repente te aparece en otro lado y, así,muchas fallecen.”

Margarita puede decir con orgullo que es una sobreviviente del cáncer de mamas.“Hace 7 años ‘toque la campana’ y para mi eso fue maravilloso. Agradecí a Dios porque sé que mis oraciones y la de mi familia fueron escuchadas. Por supuesto,que jamás lo hubiera logrado sin el apoyo de la Fundación Ortiz Gurdián y el que exista organizaciones como éstas, es una esperanza de vida para miles de mujeresen Nicaragua”, añadió.
Ahora Margarita, de 66 años, vive tranquila, disfruta de sus nietos, sus hijos ycomparte su adultez con su esposo. Cada 19 de octubre se viste de rosa al igualque sus redes sociales y las de su familia.“Entre más hablemos del tema, más mujeres y hombres reciben el mensaje y esopuede salvar una vida” expresa.








