En este diciembre la mayoría de los nicaragüenses se entregan al fervor Mariano, esta tradición data de varios años y fue traída a nuestro continente por los españoles, específicamente por hermanos franciscanos.
Con la llegada de los misioneros franciscanos a Nicaragua esta devoción por la Inmaculada se arraigó en tres lugares importantes que son: el Convento de San Francisco en Granada, el Convento de la Concepción de El Viejo en Chinandega y el Convento de San Francisco de la ciudad de León, pero fue exclusivamente en el Convento de San Francisco de la ciudad de León donde nació y desde donde se propagó a todo el país la forma de celebración que conocemos como “la Purísima o la Gritería”.
Esta celebración de la Purísima en Nicaragua es la que más desborda expresión de religiosidad a todos los nicaragüenses. Durante el transcurso del año, la gente hace peticiones a la Virgen y le prometen ofrecer devociones durante la Purísima si ella responde a sus oraciones. Cada noche la gente le reza la Novena a la Virgen que consiste en lecturas bíblicas y oraciones. Después comienzan las canciones y la habitual distribución de regalitos (a lo que llaman "gorra").
En 1857 monseñor Gordiano Carranza a pesar de las crisis políticas y la consecuente Guerra Nacional lanza su famoso grito “¿Quién causa tanta Alegría?” y anima a la población de los barrios leoneses a revivir la fe mariana con los rezos y los cantos a la Purísima. Así es como nace realmente la tradicional Gritería que hoy tanta unidad y alegría despierta en los corazones de los devotos católicos de Nicaragua.
Un aspecto que destaca de esta celebración es el famoso brindis o “gorra” que reciben cada uno de los fieles que de casa en casa van cantándole a la Purísima. Esto no es más que un simbolismo, un llamado a compartir en unidad las bendiciones de Dios.








