En pocas semanas, el profesor Francisco cumplirá 50 años de labor docente, oficio que ama con total devoción y vocación, hasta el punto de asegurar que si Dios le volviera a dar la oportunidad de volver a nacer, no dudaría en involucrarse en esta profesión que requiere mucho sacrificio y desvelo, pero que deja gigantescas gratificaciones cuando ve que sus alumnos o alumnas se han convertido en profesionales y buenas personas que ayudan al desarrollo del país.
En Nicaragua se celebra el Día Nacional del Maestro en conmemoración al profesor rivense Emmanuel Mongalo y Rubio, un docente del área rural que defendió la soberanía nacional cuando un 29 de junio de 1855 logró prenderle fuego a El Mesón, una acción heroica para desalojar a los filibusteros norteamericanos a mando de William Walker.
Francisco empezó su carrera como docente en la entonces Escuela Normal de Varones "Franklin Delano Roosevelt" de Jinotepe -posterior al triunfo de la Revolución Sandinista tomó el nombre de Escuela Normal "Ricardo Morales Avilés"- y conoce muy bien el acto heroico de Mongalo, por eso considera que la docencia es entrega, sacrificio y darse a un pueblo, darse a los estudiantes no solamente para enseñarles conocimientos, sino recordarles que Dios da vida por un propósito y cada alumno debe tener el propósito de contribuir al país.
Durante estos días, los maestros serán homenajeados, honrados y felicitados, algo que da mucho orgullo al profesor Francisco, quien el 8 de febrero pasado recibió la “Medalla Presidente de la República” de las propias manos del Presidente Daniel Ortega Saavedra y otra medalla conmemorativa por el centenario del tránsito a la inmortalidad del poeta universal Rubén Darío. Ambos reconocimientos fueron por ser el mejor maestro del país.
“A nivel general han sido 50 años de placer en el campo educativo, porque uno ha venido moldeando las mentes de los niños, de los adolescentes, de tal manera que de tantos alumnos que he tenido, ahora son profesionales y eso llena de mucho orgullo, ver a mis alumnos que son hombres y mujeres de bien”, reseña el profesor Francisco, un hombre delgado, de muy buen hablar y siempre muy respetuoso.
En sus momentos memorables, están cada uno de los reconocimientos recibidos a lo largo de esos 50 años, principalmente cuando recibió la medalla presidencial.
“Yo prefiero ser maestro, si volviera a nacer agarraría de nuevo la profesión, porque ser maestro es algo grandioso, todos los profesionales de hoy tienen que pasar por las manos de un maestro, la docencia requiere mucho sacrificio y este no se siente cuando uno lo hace con amor, con cariño”.
No solamente honrados, también protagonistas de las transformaciones. El profesor Francisco no quiere jubilarse, ya lo hizo en una ocasión, pero renunció porque se sentía poco productivo en su casa, no olvidaba a sus alumnos y las aulas eran parte fundamental de su vida y volver a ellas era recobrar el aliento, la paz y precisamente la vida.
Algo de eso que siente Francisco, también lo viven otros docentes de las nuevas generaciones como el profesor de Educación Física Douglas Selva, que asegura que constantemente es capacitado para mejorar la calidad de las clases que brinda a sus estudiantes.
“Yo me siento que aporto a la sociedad, nosotros le enseñamos a los jóvenes que por medio del deporte a socializar, a esforzarse, a desarrollar actitudes y habilidades que le van a servir más adelante en su desempeño como profesionales”, sostiene.
“Siempre se está tratando de mejorar las condiciones que tenemos en las programaciones y si hay dignidad, tratamos de educar en valores a los muchach@s, damos el ejemplo para que los estudiantes asimilen para ser mejores ciudadan@s”, mencionó Selva.
“Empecé a trabajar en la época de Somoza, era una época difícil porque trabajé en una área rural donde no había escuela, las clases las daba bajo un árbol de mamón, otras veces en un gallinero abandonado o en una ermita, en esos tiempos no había escuelas, pero ahora las cosas han cambiado y prueba de eso es este centro que es nuevo, lo acabamos de estrenar hace 3 años y medio”
El profesor José Antonio Zepeda, Secretario General de la Asociación Nacional de Educadores de Nicaragua (ANDEN-FNT), manifiesta que por primera en la historia de la docencia, los maestros y maestras son protagonistas de las transformaciones educativas, además del mejoramiento de sus ingresos.
Información del 19 Digital







