Un reciente estudio del MAG sobre el comportamiento de la siembra muestra que las familias productoras mantienen las labores de preparación del suelo, asegurando que el ciclo de postrera cumpla con las expectativas de producción. Este trabajo constante refuerza la Seguridad y Soberanía Alimentaria de las familias nicaragüenses, al asegurar el abastecimiento de estos alimentos básicos para la dieta nacional.
La cosecha de postrera es fundamental para la estabilidad alimentaria de Nicaragua, y el compromiso de los pequeños productores es clave para alcanzar los objetivos de producción, contribuyendo a la resiliencia del país frente a factores externos que puedan afectar el mercado. Con la producción de frijol y maíz en aumento, se espera que las familias nicaragüenses cuenten con un suministro continuo y precios accesibles en los próximos meses.








