Relación extramatrimonial y condiciones que llevaron al crimen
De acuerdo con el Juzgado Especializado de Sentencia para una Vida Libre de Violencia y Discriminación para las Mujeres de San Salvador, Segovia Flores mantenía una relación extramatrimonial con la víctima desde diciembre de 2024, pese a estar casado. Según la FGR, el condenado se ganó la confianza de la mujer con promesas de apoyo emocional y económico, lo que derivó en que ella se alejara de su entorno cercano y dependiera de la comunicación constante con él. El 3 de febrero de 2025, la víctima salió de su casa tras recibir un mensaje en su teléfono celular y no volvió. Horas más tarde, ante su ausencia, los familiares acudieron a una delegación policial para denunciar la desaparición, hecho que marcó el inicio formal de la investigación fiscal y judicial.
Evidencia digital, golpes y arma blanca en un mirador aislado
La FGR presentó en el juicio evidencia digital de antenas telefónicas que confirmó que tanto la víctima como Christian Antonio Segovia Flores se desplazaron juntos hasta un mirador en Sacacoyo, donde permanecieron cerca de una hora. Durante ese lapso, según la exposición fiscal respaldada por la oficina de prensa de los Centros Judiciales, Segovia Flores golpeó a la mujer y le causó múltiples traumas antes de lesionarla en el cuello con un arma blanca. Un informe del Instituto de Medicina Legal estableció que las heridas en el cuello fueron la causa directa de la muerte. Después de agredirla, el condenado arrojó el cuerpo desde el mirador, lugar en el que posteriormente fue localizado por las autoridades, lo que permitió reconstruir el recorrido y el momento aproximado del crimen.
Vulnerabilidad de la víctima y fallo del tribunal especializado
Tras el desfile probatorio, el Juzgado Especializado de Sentencia para una Vida Libre de Violencia y Discriminación para las Mujeres de San Salvador determinó que la víctima se encontraba en una situación de vulnerabilidad. El tribunal valoró que la mujer salió de su vivienda y se apartó de su círculo de apoyo debido a la relación de confianza y dependencia generada por Segovia Flores, quien aprovechó tanto la soledad del lugar como el aislamiento de la víctima para consumar el feminicidio. Con base en la prueba pericial, digital y testimonial presentada por la Fiscalía General de la República, el juzgado declaró a Christian Antonio Segovia Flores responsable del delito de feminicidio agravado y le impuso una pena de 50 años de cárcel, una de las sanciones más altas previstas para este tipo de crimen en la legislación salvadoreña.
Un caso que refuerza el papel de la justicia especializada
La sentencia fue difundida por los Centros Judiciales como un caso en el que las herramientas tecnológicas, como el rastreo de antenas telefónicas, y los informes del Instituto de Medicina Legal resultaron determinantes para comprobar la participación del condenado. La actuación del Juzgado Especializado de Sentencia para una Vida Libre de Violencia y Discriminación para las Mujeres de San Salvador y de la Fiscalía General de la República (FGR) se presenta como un ejemplo de uso articulado de prueba digital y pericial frente a la violencia letal contra las mujeres. Aunque no se han detallado eventuales recursos de la defensa, el fallo se suma a otros procesos en los que la justicia especializada busca consolidar sanciones severas ante situaciones en que la confianza, el aislamiento y la desigualdad de poder derivan en feminicidios.







