Martes 29 Septiembre 2026
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Estados Unidos: Estudio de Texas A&M vincula creatina con más fuerza incluso sin hacer ejercicio

Un ensayo con 64 adultos sedentarios de entre 45 y 65 años realizado por investigadores de la Universidad de Texas A&M en Texas, Estados Unidos, concluyó que tomar diariamente 10 gramos de creatina durante 12 semanas se asocia con un aumento de la masa magra y de la fuerza, incluso en quienes no modifican su rutina de actividad física.

Ensayo en Texas analiza efectos de la creatina en fuerza y masa muscular de adultos sedentarios
Participante de mediana edad durante una evaluación de fuerza muscular en el marco del ensayo clínico sobre suplementación con creatina desarrollado por investigadores de la Universidad de Texas A&M en Texas, Estados Unidos, centrado en adultos sedentarios de entre 45 y 65 años. (Foto: Magnific)
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Un ensayo controlado que pone a prueba la creatina en la mediana edad

De acuerdo con los datos difundidos del estudio, el equipo de la Universidad de Texas A&M dividió a los 64 participantes en dos grupos: uno recibió un placebo y el otro una dosis diaria de 10 gramos de creatina. El ensayo se desarrolló bajo un diseño de doble ciego, es decir, ni los voluntarios ni los investigadores sabían qué producto recibía cada persona. Durante las 12 semanas de seguimiento, la dieta y el ejercicio se mantuvieron como variables opcionales: los participantes podían decidir libremente si se sumaban o no a un programa adicional de alimentación y actividad física propuesto en paralelo al estudio principal.

Ganancias de fuerza y masa muscular incluso sin cambiar de hábitos

Entre los 26 participantes que optaron por no integrarse al programa de dieta y ejercicio, los investigadores observaron que quienes consumieron creatina registraron un aumento de la masa magra y mejores resultados en pruebas de fuerza, como el press de banca y el press de piernas, frente al grupo que recibió placebo. Estos hallazgos sugieren, según el equipo de la Universidad de Texas A&M, que la suplementación puede ofrecer beneficios musculares apreciables aun en personas sedentarias que mantienen sus hábitos cotidianos sin incorporar entrenamiento sistemático durante el periodo analizado.

Más reducción de grasa cuando se suma dieta y ejercicio

En el grupo de participantes que sí decidió modificar su alimentación y su nivel de actividad física, la creatina pareció potenciar los efectos del cambio de estilo de vida. Los investigadores reportaron que, entre quienes combinaron el programa de dieta y ejercicio con la suplementación, se constató una mayor reducción del porcentaje de grasa corporal y mejoras más marcadas tanto en fuerza como en resistencia. En comparación con el placebo, la creatina se asoció a adaptaciones físicas más pronunciadas, lo que apunta a un posible papel complementario del suplemento en intervenciones dirigidas a mejorar la composición corporal en la mediana edad.

Señales tempranas de beneficio cognitivo, pero con cautela

Además de los parámetros de fuerza y composición corporal, el equipo de la Universidad de Texas A&M incluyó pruebas de desempeño cognitivo y memoria. Los datos sugieren posibles mejoras en estas capacidades entre los participantes que recibieron creatina, pero los propios autores subrayan que se trata de resultados exploratorios y preliminares. En ausencia de cifras detalladas y de un seguimiento a más largo plazo, los investigadores plantean que aún no es posible traducir estos hallazgos en recomendaciones firmes sobre salud cerebral, y que se requieren nuevos ensayos específicos para confirmar o descartar este potencial efecto.

Qué significan los resultados para la población de mediana y mayor edad

La investigación se centró en adultos de mediana edad y mayores con el objetivo de explorar herramientas para preservar la masa muscular en etapas de la vida en las que la pérdida de fuerza y tejido magro se vuelve más frecuente. Los autores consideran que los resultados pueden ser relevantes para personas que, por limitaciones físicas o de tiempo, no logran incorporar ejercicio intenso a su rutina, pero advierten que la creatina no sustituye la actividad física ni una dieta equilibrada. Según el equipo de la Universidad de Texas A&M, el siguiente paso será diseñar estudios con muestras más amplias, periodos de seguimiento más prolongados y énfasis tanto en la seguridad a largo plazo como en los posibles efectos sobre la función cognitiva, con el fin de precisar en qué perfiles de pacientes y bajo qué condiciones este suplemento podría recomendarse en el futuro.