El viraje latino: economía débil y rechazo a las deportaciones masivas
La encuesta, levantada en Arizona, Florida, Georgia, Carolina del Norte, Ohio, Pensilvania y Texas, sugiere que el descontento con la marcha de la economía y la política migratoria de la Administración de Donald Trump está reordenando las lealtades latinas. Los hispanos que confiaron en Trump para mejorar su situación económica y “asegurar la frontera” se enfrentan hoy a un costo de la vida disparado, vinculado en parte a la guerra de Irán y al encarecimiento del combustible, mientras perciben que la agenda antiinmigración ha traspasado límites. Este giro es especialmente visible en Pensilvania: allí, el Partido Demócrata alcanzaría el 60 % del voto latino, 10 puntos más que en las presidenciales de 2024, mientras que el Partido Republicano caería del 37 % al 26 %, un desplome de 11 puntos.
Un apoyo demócrata que mejora pero sigue siendo frágil
Pese al avance, el respaldo latino a los demócratas dista de ser un cheque en blanco. Según el mismo sondeo, el 39 % de los encuestados tiene una opinión desfavorable de los demócratas en el Congreso, frente a un 63 % que valora de forma negativa a los republicanos. En Georgia, el Partido Republicano apenas lograría mantener el 25 % del apoyo latino que obtuvo en 2024, mientras los demócratas subirían hasta el 63 %. En Texas, el Partido Republicano retrocedería un punto y el Partido Demócrata ganaría tres. Para Matt Barreto, responsable de la encuesta, “el tema migratorio está cobrando nuevamente gran relevancia para los latinos” y, a su juicio, esto está “perjudicando considerablemente a los republicanos en las elecciones actuales”.
La experiencia personal con la deportación pesa en la decisión de voto
El estudio retrata a un electorado atravesado por vínculos directos con la inmigración irregular. Barreto subraya que muchos votantes dicen tener un lazo personal con personas indocumentadas y conocer a alguien detenido o deportado en su familia, comunidad o incluso en su iglesia. Esa experiencia cotidiana se traduce en prioridades políticas: el 63 % de los latinos en Estados clave señala que el trato a los inmigrantes es “una de mis principales preocupaciones” para 2026. Además, el 59 % respalda crear una vía hacia el estatus legal para inmigrantes indocumentados que tienen familiares ciudadanos estadounidenses. La preferencia es clara incluso entre conservadores: el 64 % de los republicanos latinos, el 68 % de los independientes y el 85 % de los demócratas afirma que votará por candidatos que den prioridad al estatus legal y permisos de trabajo frente a las deportaciones masivas.
La carta de más de 200 líderes bipartidistas y la alarma empresarial
En paralelo a la encuesta, más de 200 líderes hispanos bipartidistas lanzaron en Washington la Campaña de Unidad del Comité de 100, con una carta dirigida a Donald Trump y a los líderes del Congreso. Piden permisos de trabajo y protecciones legales para inmigrantes indocumentados de larga estancia, muchos de los cuales llevan décadas trabajando y pagando impuestos. “Podemos ser partidarios de MAGA, progresistas o situarnos en algún punto intermedio”, reconocen los firmantes, pero aseguran estar “unidos al exigir que tanto republicanos como demócratas en Washington ofrezcan soluciones a largo plazo”. Entre las rúbricas figuran las congresistas demócratas Delia Ramírez (Illinois), Sylvia García y Verónica Escobar (Texas), y la senadora estatal de Florida Ileana García, fundadora de Latinas for Trump, lo que refuerza el carácter bipartidista y transversal de la iniciativa.
Escasez de mano de obra y bloqueo legislativo en el Congreso de Estados Unidos
La preocupación ya no es solo moral o identitaria. Massey Villarreal, CEO de Precision Task Group y copresidente del Comité de 100, advierte de un impacto directo en la economía: “Estamos perdiendo nuestra fuerza laboral debido a estas deportaciones. Desde enero, hemos perdido 200 000 trabajadores inmigrantes cada mes. Sencillamente, no hay manera de sostener nuestra economía sin los inmigrantes que llevan mucho tiempo aquí y que hicieron posible nuestra prosperidad”. Organizaciones como LULAC, NALEO, Unidos US, la Conferencia Nacional de Liderazgo Cristiano Hispano y America’s Voice respaldan la presión sobre el Congreso de Estados Unidos. Sin embargo, la representante Sylvia García denuncia una “desconexión” con la ciudadanía porque, según afirma, Washington no está articulando “una solución real” y urge a aprobar el proyecto de ley American Dream and Promise Act para abrir una vía de legalización a beneficiarios de DACA y del TPS (Estatus de Protección Temporal), programas cancelados por el Gobierno. El desenlace de esta pugna entre opinión pública latina, líderes bipartidistas y la Casa Blanca será decisivo para definir no solo el mapa del Congreso, sino también el futuro de millones de familias inmigrantes después de las midterms de 2026.







