Jueves 17 Septiembre 2026
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Estados Unidos: La guerra contra Irán dispara el gasto militar y erosiona las opciones electorales de Donald Trump

Cerca de 40 000 millones de dólares ha absorbido ya la guerra de Estados Unidos contra Irán, según la Oficina de Presupuestos del Congreso estadounidense, que cifra en 38 100 millones el gasto directo hasta el 1 de agosto y proyecta entre 2 000 y 3 000 millones mensuales adicionales. A siete semanas de las elecciones de medio mandato, el conflicto abre un frente económico y político delicado para Donald Trump en Washington.

Cartel de Donald Trump en Teherán mientras crece el coste de la guerra de Estados Unidos contra Irán
Un cartel con la imagen del presidente estadounidense Donald Trump en una plaza de Teherán simboliza el choque entre Washington y Teherán. Mientras la guerra de Estados Unidos contra Irán se encarece y tensiona los arsenales de munición, el conflicto entra de lleno en la campaña de las elecciones de medio mandato. (Foto: Majid Asgaripour / via REUTERS)
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Escalada de gasto y arsenales al límite

El informe de la Oficina de Presupuestos del Congreso estadounidense describe una campaña iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel, con el objetivo declarado de forzar un cambio de régimen en Teherán e impedir que Irán obtenga armas nucleares, que se ha convertido en un sumidero financiero. El Pentágono ha solicitado un presupuesto extraordinario de 90 000 millones de dólares, de los que unos 70 000 se destinarían a sufragar la guerra, mientras el inspector general del Pentágono confirma que los combates han generado “escasez en los inventarios estratégicos” de armas y han puesto en evidencia cuellos de botella industriales para reponer munición. Más de la mitad de lo gastado, unos 21 700 millones de dólares, se ha dedicado a reponer munición, incluidos 13 100 millones en interceptores antimisiles, de acuerdo con los cálculos de la Oficina de Presupuestos del Congreso estadounidense.

Interceptors caros, ritmos de producción lentos

Según la Oficina de Presupuestos del Congreso estadounidense, las fuerzas estadounidenses han consumido entre la mitad y dos tercios de sus arsenales de interceptores desde junio de 2025, incluyendo sistemas Patriot, THAAD, Standard Missile 3 y Standard Missile 6. Cada interceptor Patriot ronda los cuatro millones de dólares y su fabricante, Lockheed Martin, produjo 620 unidades en 2025, con la meta de elevar la cifra a 2 000 anuales. El inspector general del Pentágono advierte de que reconstituir los niveles previos de reservas puede tardar cinco años o más, lo que deja a Estados Unidos expuesto si surgiera otro conflicto de alta intensidad, por ejemplo en el eje China-Taiwán, mientras la demanda de interceptores crece en Europa y Oriente Próximo.

Estrategia iraní y daños en bases aliadas

Irán parece haber tomado nota de esa vulnerabilidad. En los últimos intercambios, ha lanzado ataques con un número elevado de misiles para obligar a Washington a disparar más interceptores de los que desearía. La semana pasada, Teherán lanzó más de una veintena de misiles contra bases estadounidenses en Jordania: varios impactaron en la base aérea Muwaffaq Salti, aunque la mayoría fue interceptada. Según el Wall Street Journal, Estados Unidos empleó en ese episodio una docena de THAAD y entre sesenta y setenta Patriots, una cantidad que equivale, en pocas horas, a una quinta parte de los Patriots que el presidente Volodímir Zelenski ha solicitado para proteger Ucrania en invierno. El informe del inspector general del Pentágono detalla además daños o destrucción de cientos de edificios e instalaciones en bases estadounidenses en Kuwait, Baréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Irak, Omán y Jordania, así como decenas de aviones averiados o destruidos, aunque el coste económico de esas pérdidas no ha sido cuantificado.

Inflación, tipos de interés y malestar ciudadano

Los efectos del conflicto se filtran ya en la economía estadounidense. El análisis de la Oficina de Presupuestos del Congreso estadounidense calcula que la guerra añadirá medio punto porcentual a la inflación en el primer trimestre de 2027, en gran parte por los altos precios de los hidrocarburos vinculados al cierre del estrecho de Ormuz y al riesgo sobre el mar Rojo por la amenaza de los hutíes en Bab el Mandeb. El mismo organismo estima que la crisis bélica ha aportado dos décimas de punto a la subida de los tipos de interés a corto plazo frente a las previsiones previas a la ofensiva. Ese encarecimiento se traslada a la vida diaria mediante el aumento del precio de la gasolina y de las facturas básicas, alimentando el descontento entre los votantes y dejando a la Casa Blanca a la defensiva a las puertas de unos comicios en los que se juega el control de las dos cámaras del Congreso.

Negación oficial y opacidad del Pentágono

Tanto Donald Trump como el secretario de Defensa Pete Hegseth han negado la escasez de munición, insistiendo en que Estados Unidos dispone de cantidades “prácticamente ilimitadas” y que se están produciendo más misiles que nunca, con énfasis en Patriots, THAAD, Tomahawks y otros sistemas estándar. Sin embargo, la Oficina de Presupuestos del Congreso estadounidense aclara que sus estimaciones tienen márgenes de error porque el Departamento de Defensa de Estados Unidos no ha respondido a sus peticiones de datos, lo que le ha obligado a recurrir a bases de datos gubernamentales e información pública. Ese silencio también impide valorar el coste de los daños en las bases de Oriente Próximo. Mientras el presidente intenta desvincular la escalada del crudo de la guerra con Irán y responsabiliza a Ucrania y a las refinerías rusas atacadas por Kiev, los informes oficiales señalan a la ofensiva en el golfo Pérsico como un factor central del deterioro económico y del clima político que enfrentará en las elecciones de medio mandato.

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