Miércoles 4 Noviembre 2026
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Líbano: Israel consolida su presencia militar en el sur ocupado pese al alto al fuego

Cerca del 5 % del territorio libanés, con franjas que se adentran hasta 10 km desde la frontera con Israel, permanece bajo ocupación militar israelí en el sur del Líbano, donde continúan ataques, demoliciones y nuevas posiciones de combate a pesar del alto al fuego anunciado en junio de 2026, según la Fuerza de mantenimiento de la paz de la ONU en el Líbano y fuentes de seguridad libanesas.

Soldado israelí controla un puesto militar en Naqoura, en la franja del sur del Líbano ocupada por Israel.
Un soldado del Ejército de Israel vigila un puesto de control instalado en un edificio residencial cerca del cuartel general de la Fuerza de mantenimiento de la paz de la ONU en el Líbano, en la ciudad costera de Naqoura, una de las entradas a la franja del sur del país que permanece ocupada pese al alto al fuego de junio. (Foto: Neha Sharma/BBC)
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Una franja ocupada y fuertemente militarizada

En la zona de Naqoura y a lo largo del muro que separa ambos países, el Ejército de Israel ha levantado puestos de control y ocupado edificios residenciales que ahora sirven como posiciones militares. De acuerdo con la Fuerza de mantenimiento de la paz de la ONU en el Líbano, conocida como UNIFIL, Israel ha establecido cuatro nuevas bases en las áreas invadidas, elevando a nueve el número total de posiciones dentro del sur del Líbano. Las fuerzas israelíes ya habían mantenido cinco posiciones desde la guerra de 2024 contra Hezbolá, en aparente contradicción con el acuerdo que debía cerrar aquel conflicto, lo que muestra una presencia prolongada que diplomáticos europeos consideran cada vez más difícil de revertir.

Demoliciones, aldeas arrasadas y cientos de miles de desplazados

Funcionarios de UNIFIL han informado de una consolidación de infraestructuras defensivas, con fortificaciones, obras de ingeniería y actividades de demolición ejecutadas por el Ejército de Israel en aldeas ocupadas. Organizaciones de derechos humanos sostienen que una parte de estas operaciones equivale a destrucción deliberada de infraestructura civil y advierten de que podrían constituir posibles crímenes de guerra, extremos que deberán ser evaluados por instancias judiciales competentes. Cientos de miles de civiles libaneses permanecen desplazados sin certeza de retorno, mientras funcionarios de inteligencia del Gobierno libanés señalan que se han incendiado zonas agrícolas y derribado viviendas, lo que interpretan como un intento de hacer inviable el regreso de la población a corto y medio plazo.

Un alto al fuego frágil y miles de presuntas violaciones

En junio de 2026, Estados Unidos e Irán anunciaron un acuerdo preliminar que incluía el cese de la violencia en el Líbano. Sin embargo, un funcionario de inteligencia libanés afirmó que el ejército de su país ha registrado más de 5 000 presuntas violaciones de ese entendimiento por parte del Ejército de Israel, entre ataques aéreos, bombardeos, operaciones con drones e incursiones terrestres más allá de la franja ocupada, sobre la denominada Línea Amarilla. Israel alega que sus operaciones se dirigen contra amenazas inminentes de Hezbolá, aunque en numerosos casos no se ha aclarado públicamente la naturaleza ni el nivel de inminencia de esas supuestas amenazas.

Hezbolá, el ejército libanés y el bloqueo político

El área ocupada se ubica en el corazón de la comunidad musulmana chiita del sur del Líbano, bastión de Hezbolá, milicia y partido político respaldado por Irán, clasificado como organización terrorista por países como Reino Unido y Estados Unidos. Según fuentes citadas por la BBC News, Hezbolá no ha lanzado cohetes contra Israel desde la entrada en vigor del alto al fuego, pero sí ha atacado a fuerzas israelíes que operan ya dentro de territorio libanés. El Ejército nacional libanés ha evitado el enfrentamiento directo con el grupo, advirtiendo que un choque interno podría derivar en conflicto civil, mientras funcionarios israelíes condicionan cualquier retirada al desarme de Hezbolá, exigencia que el Gobierno libanés no puede cumplir sin el aval de esa organización.

El fracaso del plan de zonas piloto y el riesgo de enquistamiento

En los últimos meses, conversaciones directas entre Israel y el Líbano, mediadas por Estados Unidos, intentaron pactar un esquema de “zonas piloto” en el que Israel evacuaría ciertas áreas a cambio del despliegue del Ejército nacional libanés y la verificación del desarme de Hezbolá en esos sectores. El liderazgo de Hezbolá ha rechazado el plan por considerarlo una rendición antes de la retirada total israelí, mientras diplomáticos europeos admiten que el mecanismo está prácticamente paralizado a la espera de cambios políticos en Israel. En este escenario, la prolongación de la ocupación, la consolidación de nuevas bases y el elevado número de desplazados anticipan un conflicto enquistado en el sur del Líbano, con un margen cada vez más estrecho para soluciones negociadas sin una presión internacional sostenida.