El anuncio ante el Senado y la figura de Canelón Aguirre
El director del FBI, Kash Patel, informó ante el Comité de Asuntos Judiciales del Senado de Estados Unidos que Canelón Aguirre fue arrestado el fin de semana en territorio venezolano, tras años como prófugo e incluido entre los 10 fugitivos más buscados. Patel afirmó que el detenido ya está de camino a Estados Unidos, aunque evitó detallar el lugar exacto del operativo, la logística utilizada o la eventual participación de fuerzas estadounidenses dentro de Venezuela.
Acusaciones de fraude bancario y apoyo al Tren de Aragua
De acuerdo con la ficha de búsqueda aún activa en la página del FBI, desde al menos enero de 2024 Canelón Aguirre habría integrado una “gran conspiración internacional” dedicada al llamado jackpotting de cajeros automáticos, es decir, a la instalación de software malicioso para forzar retiros masivos e ilícitos de efectivo. Las autoridades estadounidenses sostienen que el dinero obtenido de este presunto fraude bancario habría servido para financiar operaciones del Tren de Aragua, organización criminal que el propio Estado venezolano considera desarticulada desde 2023.
Delitos imputados y alcance de la investigación
Sobre la base de esta investigación, la justicia de Estados Unidos imputa a Canelón Aguirre por conspiración para cometer fraude bancario, conspiración para cometer robo a instituciones financieras, daño intencional a un sistema informático protegido, conspiración para lavar dinero y conspiración para brindar apoyo material a personas catalogadas por Washington como terroristas. Todas estas figuras se mantienen en etapa de acusación, por lo que el detenido conserva la presunción de inocencia hasta que un tribunal competente se pronuncie. La recompensa de 1 000 000 de dólares ofrecida por el FBI reflejaba la prioridad del caso dentro de la agenda de persecución financiera y antiterrorista de Estados Unidos.
Opacidad sobre el operativo y sombra sobre la cooperación bilateral
Ni Kash Patel ni el FBI han revelado cómo se planificó el operativo, qué unidades concretas participaron ni si existió un marco formal de cooperación con autoridades venezolanas. El silencio oficial impide saber si personal extranjero actuó físicamente en el territorio o si la captura se basó únicamente en información de inteligencia compartida. Esta falta de detalles mantiene abiertas las dudas sobre el tipo de coordinación que se produjo entre los dos países y anticipa que, una vez que Canelón Aguirre llegue a territorio estadounidense, el caso podría convertirse en un nuevo punto de fricción diplomática mientras avanzan las diligencias judiciales.



