Miércoles 4 Noviembre 2026
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Ucrania: Los drones Geran-3 de Rusia abren una nueva fase de la guerra aérea sobre Kyiv

Rusia lanzó diariamente durante todo agosto de 2026 sus nuevos drones a reacción Geran contra Ucrania, con un salto de 350 ataques en junio a 1 600 en julio y 2 800 en agosto, según datos de la Fuerza Aérea Ucraniana analizados por BBC Verify. La ofensiva, concentrada en Kyiv, ha desbordado unas defensas que a inicios de año interceptaban el 94% de los drones de largo alcance, de acuerdo con el presidente Volodymyr Zelensky.

Soldados ucranianos cargan restos de un dron ruso Geran tras un ataque en Kyiv
Dos efectivos ucranianos transportan el motor destruido de un dron ruso Geran tras un ataque reciente contra Kyiv, símbolo del incremento en el uso de drones a reacción por parte de Rusia y del desafío que representan para las defensas aéreas de Ucrania. (Foto: Getty Images)
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Drones más rápidos que las defensas: el giro táctico de Moscú

El uso sostenido de los drones Geran marcó la primera vez que se registran ataques diarios de este tipo en los datos de la Fuerza Aérea Ucraniana. En cinco incursiones nocturnas de agosto, estos aparatos a reacción superaron en número a los modelos anteriores, más lentos. La doctora Marina Miron, experta en tecnología militar del King's College de Londres, explica que “la razón para recurrir a drones propulsados por reactores es que son mucho más rápidos que la generación anterior, lo que dificulta mucho más que Ucrania los intercepte”. Según el análisis, las nuevas municiones superan los 480 km/h, por encima de la velocidad máxima de muchos interceptores de Kyiv, y emplean motores turborreactores que, de acuerdo con la inteligencia militar ucraniana, incluirían componentes procedentes de China.

Víctimas civiles y expansión regional del riesgo

Las consecuencias humanas del cambio de estrategia son graves. Zelensky atribuyó a estos drones parte de una oleada de ataques del 1 de septiembre que dejó al menos 12 muertos y 20 heridos en Kyiv, entre ellos seis trabajadores ferroviarios alcanzados en un depósito de la capital. Los restos de los motores Geran se han vuelto una escena recurrente en las calles. El 10 de septiembre, el gobierno moldavo informó que un avión con Zelensky sufrió un retraso en el aeropuerto de Chisinau después de que un dron ruso, presuntamente propulsado por un motor a reacción, entrara en el espacio aéreo de Moldavia, lo que ilustra cómo la campaña con drones empieza a rozar a países vecinos y a tensar aún más la seguridad regional.

Carrera armamentística: misiles ucranianos contra Geran

El 10 de agosto, el subdirector de la inteligencia militar ucraniana, el general de división Vadym Skibitskyi, reconoció que sus fuerzas necesitan nuevos misiles interceptores “capaces de igualar la velocidad de los drones a reacción”. Según funcionarios ucranianos, cuatro empresas del país ya prueban misiles diseñados para derribar los Geran, por encargo del nuevo ministro de Defensa, Yevhenii Khmara, que ha pedido producir miles de unidades con la mayor rapidez posible. A pesar de este esfuerzo, los datos recopilados por Kyiv indican que Moscú utiliza ahora más de 15 veces más drones por ataque que hace cuatro años, lo que complica cualquier intento de saturar la amenaza con medios defensivos convencionales y presiona a Ucrania a priorizar qué objetivos proteger.

El atractivo económico y operativo de los drones a reacción

Más allá del impacto militar, los Geran representan una apuesta económica para el Kremlin. Para John Hardie, de la Fundación para la Defensa de las Democracias, “los drones de ataque unidireccional de largo alcance son, básicamente, una versión de bajo costo de los misiles de crucero” y “cuantas más capacidades se le añaden a un dron, menos significativa es la diferencia entre este y un misil de crucero de gama baja”. Sin embargo, el organismo Conflict Armament Research matiza que estos drones todavía no alcanzan el nivel de un misil de crucero: tienen menor alcance, ojivas más pequeñas y son más vulnerables a sistemas de interferencia. Esta relación coste-capacidad permite a Rusia lanzar golpes masivos y frecuentes, combinando drones señuelo, drones a reacción y misiles balísticos para desgastar los sistemas antiaéreos ucranianos.

Tsymbulova, la nueva plataforma de lanzamiento rusa

Las investigaciones de BBC Verify señalan además una reconfiguración de la infraestructura rusa. Imágenes satelitales muestran que Moscú ha adaptado instalaciones para alojar drones a reacción, con rieles más largos en una nueva base en Tsymbulova, en la región de Oryol, a unos 175 km de la frontera con Ucrania. Desde su entrada en funcionamiento, Tsymbulova figura en casi todos los ataques registrados por la Fuerza Aérea Ucraniana desde agosto de 2026, cuando la región de Oryol ni siquiera aparecía en los informes antes de septiembre de 2024. Según el analista Michael Bohnert, del centro de estudios RAND, Rusia acosa ahora a Ucrania con ataques complejos que combinan cientos de drones y misiles aproximadamente una vez por semana, en un contexto de escasez global de sistemas capaces de frenar misiles balísticos, agravada por la guerra entre Estados Unidos e Israel e Irán. Ante la caída de las tasas de interceptación y el hecho de que Kyiv prácticamente dejó de publicar esas cifras en agosto, la evolución de la guerra aérea dependerá de cuán rápido pueda Ucrania desarrollar y desplegar defensas adaptadas a esta nueva generación de drones.