La medida responde a la creciente preocupación por el uso indebido y el potencial adictivo de este analgésico, que es ampliamente utilizado para el tratamiento del dolor moderado a severo. Con esta decisión, su prescripción, distribución y comercialización estarán sujetas a una regulación más estricta.
Según el MINSA, esta decisión busca prevenir el abuso y la dependencia de Tramadol, así como reforzar el control sanitario sobre su consumo en la población. Las autoridades de salud han instado a la ciudadanía a utilizar el medicamento únicamente bajo estricta supervisión médica y han advertido sobre las sanciones aplicables en caso de comercialización o uso indebido.
El Tramadol es un opioide sintético que actúa sobre el sistema nervioso central para aliviar el dolor, pero su uso prolongado o sin control puede generar adicción y otros efectos adversos. En varios países ya ha sido clasificado como una sustancia de control estricto debido a su alto riesgo de abuso.
El Ministerio de Salud ha anunciado que continuará monitoreando el impacto de esta nueva regulación y ha puesto a disposición líneas de información para orientar tanto a los profesionales de la salud como a la población en general sobre el correcto uso del Tramadol bajo las nuevas normativas establecidas.








