Un proyecto agotado tras el Mundial y la Nations League
El paso de Vincenzo Montella por el banquillo otomano llegó con la etiqueta de apuesta de futuro, pero los resultados recientes han debilitado de forma evidente su crédito. Bajo su dirección, Turquía se quedó sin opciones en el último Mundial ya en su segundo partido de la fase de grupos, una eliminación temprana que dejó tocada la confianza de la afición y de la propia Federación Turca. Esa decepción se ha visto agravada ahora por el arranque de la Nations League, donde el combinado nacional no ha sumado ningún punto en las primeras cuatro jornadas de la fase de grupos. Según medios turcos, la dirigencia federativa analiza su destitución y el coste que supondría la indemnización, cifrada por esas informaciones en casi un millón de euros.
Arda Turan, de icono en el campo a apuesta en el banquillo
Ante este escenario, la Federación Turca ya tiene sobre la mesa un nombre con un fuerte peso simbólico: Arda Turan. Considerado uno de los mejores futbolistas turcos de las últimas décadas, con etapas destacadas en Galatasaray, Atlético de Madrid y FC Barcelona, colgó las botas en 2022 para iniciar una carrera en los banquillos que, de momento, está ofreciendo resultados sobresalientes. Tras dirigir al Eyupspor y lograr en su segunda temporada el ascenso del modesto club de Estambul a la Superliga turca, dio el salto en 2025 al Shakhtar Donetsk. En su primera campaña en Ucrania se proclamó campeón de liga y alcanzó las semifinales de la Conference League, una carta de presentación que ha reforzado su perfil como técnico emergente y ha seducido a la cúpula federativa otomana.
Una fórmula poco habitual: compatibilizar Shakhtar Donetsk y la selección
Las informaciones procedentes de medios locales apuntan a que el objetivo de la Federación Turca es que Arda Turan compatibilice su actual cargo en el Shakhtar Donetsk con el de seleccionador nacional. Se trataría de una solución poco frecuente en el fútbol de élite, que abriría interrogantes deportivos y organizativos: exigencias de calendario, reparto de responsabilidades con el club ucraniano y el riesgo de conflictos de intereses. La decisión final dependerá tanto de la disposición del excentrocampista, de 39 años, como de la negociación entre las instituciones implicadas. Por ahora, Montella se mantiene en el cargo y ha defendido públicamente su trabajo y el de sus jugadores tras la última derrota, pero su continuidad pende de un hilo mientras la TFF sopesa un relevo que supondría un giro generacional y simbólico para el proyecto de la selección turca.







