Miércoles 16 Septiembre 2026
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Carazo: la pesca, el pan nuestro de cada día en Casares

Saben la hora de ingreso al inmenso mar, pero desconocen si podrán regresar.

Según el pescador Elton Alexander Castro Méndez de 25 años de edad, ellos realizan un trabajo muy riesgoso
Según el pescador Elton Alexander Castro Méndez de 25 años de edad, ellos realizan un trabajo muy riesgoso
Carazo

Es un sentimiento que todos los días invade a más de 800 pescadores de la comunidad de Casares, zona costera de la ciudad de Diriamba. 

A las tres en punto de la tarde, empiezan a llegar los pescadores a la costa, cargando sus trasmallos y todos sus utensilios. Esta es una viva señal que pescarán toda la noche y que su regreso posiblemente sea hasta las siete de la mañana del día siguiente.

Para don Genaro García, quien se adentra en el mar desde que tenía 15 años, la incertidumbre de no saber si regresará a su casa lo ha invadido desde siempre, sin embargo, aduce que el mar y la pesca son su empresa y la única fuente de trabajo.

2.Los-pescadores-de-Casares.jpgDicha comunidad no es reconocida turísticamente, debido a su olor natural a pescado y por las más de 300 lanchas que suelen estar ubicadas sobre la costa.

“Ese miedo es lo que nos invade a todos creo, pero gracias a Dios que nos regaló esta fuente de trabajo, el mar es nuestra bendición, aquí entramos al mar todos los días, tiramos el trasmallo, sino sale el pescado de esa manera, entonces tiramos la raya o nos vamos a punta de línea, o sea pescamos con anzuelos y así pasamos la noche en la lancha en alta mar, eso es todos los días”, dijo García mientras se preparaba para ir al mar.

El pescador también indica que los peligros a los que se exponen son muchos, pero uno de los más temidos es cuando se enfrentan a la temporada de huracanes, ya que las olas son gigantescas y muchas veces corren el riesgo de quedar a la deriva.

El trabajo más pesado y con menos ganancias

A pesar que la pesca es la única fuente de ingresos, muchas veces los pescadores se enfrentan a la triste realidad de la escasez del producto, debido a este fenómeno las ganancias no son las mejores.

Según el pescador Elton Alexander Castro Méndez de 25 años de edad, ellos realizan un trabajo muy riesgoso, pero son los que menos ganan, debido a que el producto es vendido a los dueños de acopios, quienes exportan el marisco a un precio mayor.

“La competencia desleal que existe en esta zona es lo más duro, nosotros vendemos el producto a un precio, pero las paneras o los dueños de acopios lo revenden a un precio que a veces ganan hasta el triple, mientras que nosotros muchas veces entramos al mar y salimos sin nada de pescado, pero la gasolina la tenemos que pagar”, alegó Castro.

El joven pescador recalcó que se están enfrentando a la difícil situación del incremento casi semanal del precio del combustible, por lo que muchos pescadores no están ingresando al mar, actividad que ha disminuido la cantidad de pescados y su alto precio en el mercado.

“Aquí la mayoría estamos endeudados, porque son casi 3 mil córdobas diarios los que se necesitan para ir a pescar, ahí va incluido combustible y las cosas que nos llevamos para comer adentro del mar, entonces si nos va mal la pesca ahí lo que obtenemos es pérdida”, dijo Elton Castro.

En la faena diaria de la pesca no todo es bueno, ni todo es malo, pues en un día de buena pesca, un pescador puede llegar a ganarse más de seis mil córdobas, esto por un lapso de tiempo de tres días consecutivos, pero solamente por un golpe de suerte, lo que es aprovechado para saldar deudas y llevar comida a sus hogares.

Zona meramente comercial

La comunidad de Casares está ubicada a 30 kilómetros de la ciudad de Diriamba y es reconocida como la zona comercial de mariscos, lo cual hace que muchos comerciantes de varias partes del país visiten la playa, en busca de mariscos frescos y precios más accesibles

Dicha comunidad no es reconocida turísticamente, debido a su olor natural a pescado y por las más de 300 lanchas que suelen estar ubicadas sobre la costa, situación que no permite el libre acceso a los turistas.

Su atracción principal son sus pescadores y sus labores diarias, la actividad atrae la atención de los visitantes, verles la piel de los pescadores tostada por tanta exposición al sol, su peculiar vestimenta y sobre todo el tequioso trabajo de alistar sus la lanchas y empujarlas hacia el mar, es el imán para que sus visitantes quieran regresar.

“Aquí sin nosotros los pescadores no hay vida, muchas veces nos sentimos frustrados porque realizamos el trabajo más pesado y somos los que menos obtenemos ganancias, pero la vida es así y tenemos que agradecer, esta vida no es fácil, no cualquiera se mete al mar toda la noche, a veces la pesca está mala en la noche y vamos todo el día, bajo el sol eso es lo más duro, pero qué hacemos, no tenemos otra fuente de trabajo”, comentó don Genaro García.

Según el pescador su felicidad en medio de tanto ajetreo diario es poder salir desde el fondo del mar y ver como se acerca poco a poco a la costa, donde la mayoría de sus amigos los esperan con entusiasmo para ver la producción del día o de la noche.

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