Un quiebre inédito entre Presidencia y Cancillería
Según la información difundida por Casa Presidencial, el Gobierno de Costa Rica calificó la actuación de Manuel Tovar Rivera como una omisión grave, al haber ocultado la invitación y la agenda de la reunión del Escudo de las Américas. Esa decisión dejó fuera a Laura Fernández de un espacio diplomático que su administración considera clave para las políticas de seguridad nacional y para el combate contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional, ejes que la Presidencia ha presentado como prioritarios en su estrategia de gobierno.
Golfito, el escenario del anuncio y el mensaje a Estados Unidos
La jefa de Estado anunció la destitución durante un acto oficial en Golfito, en la provincia de Puntarenas, acompañada por la embajadora de Estados Unidos en Costa Rica, Melinda Hildebrand. En ese escenario, Laura Fernández justificó la decisión con una frase que marcó el tono político del cese: que "hay errores que no se pueden pasar por alto. Es una decisión difícil de tomar". La mandataria señaló que aún desconoce por qué su ministro no le comunicó la convocatoria y añadió que Tovar optó por "asumir él la representación en mi nombre", lo que a su juicio vulneró la conducción presidencial de la política exterior.
Choque de agendas: Nueva York, Barranquilla y el foro contra el narcoterrorismo
Mientras Manuel Tovar Rivera se reunía en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de la ONU, con la coalición del Escudo de las Américas y el presidente Donald Trump, Laura Fernández desarrollaba en paralelo una agenda bilateral en Barranquilla, en el departamento del Atlántico, junto al mandatario de Colombia, Abelardo De La Espriella. De acuerdo con las explicaciones de Casa Presidencial, la ausencia de la presidenta en la sesión de alto nivel impidió que Costa Rica estuviera encabezada por su jefa de Estado en un foro cuyo objetivo declarado es congelar activos y sancionar penalmente a 24 estructuras del narcoterrorismo en el hemisferio, un frente donde el Gobierno de Costa Rica busca reforzar su protagonismo internacional.
Mensaje de continuidad a la alianza del Escudo de las Américas
Pese al choque con su canciller, Laura Fernández aprovechó el acto en Golfito para tranquilizar a los aliados de seguridad. Ante el cuerpo diplomático internacional y con Melinda Hildebrand como testigo, la presidenta subrayó que deseaba "reiterarle a su país (Estados Unidos) mi compromiso firme y decidido con continuar apoyando la alianza del Escudo de las Américas". Con esa declaración, la mandataria marcó una línea clara: la destitución de Manuel Tovar Rivera se presenta como una sanción personal por una ruptura de procedimientos, pero no como un distanciamiento político de la estrategia hemisférica contra el narcotráfico ni de la cooperación con Washington.
Relevo interino y tensión en la arquitectura institucional
Tras confirmarse la remoción, el Gobierno de Costa Rica nombró de forma interina a la actual titular del Ministerio de Comercio Exterior de Costa Rica, Indiana Trejos, al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica. El relevo temporal pretende estabilizar la representación oficial en territorio estadounidense mientras se define un nombramiento definitivo y se revisa el manejo interno de las invitaciones y agendas multilaterales. Más allá del cambio de nombres, el episodio exhibe las tensiones que pueden surgir cuando un canciller actúa sin un alineamiento estricto con la Presidencia y deja en entredicho la cadena de mando en temas tan sensibles como los compromisos internacionales de seguridad. Las próximas designaciones y la coordinación con el Escudo de las Américas serán el termómetro de hasta qué punto esta crisis se transforma en una oportunidad para reforzar los protocolos diplomáticos costarricenses.







