Un perito oficial que respalda la tesis de la muerte súbita
La expectativa en torno a Ferrari se explica porque participó en una pericia realizada en 2025 a pedido de la defensa del principal acusado, Leopoldo Luque, en el primer juicio por la muerte de Diego Armando Maradona. En ese trabajo, el especialista concluyó que el exfutbolista sufrió una "muerte súbita por insuficiencia cardíaca aguda", una descripción que, de sostenerse en sala, choca frontalmente con el relato de otros peritos oficiales ya escuchados en el proceso, quienes habían descrito un cuadro de agonía prolongada. Esa divergencia técnica no es menor: la hipótesis de una muerte agónica ha sido utilizada por la Fiscalía para apuntalar la idea de que el ídolo pasó sus últimas horas sin controles médicos adecuados, mientras que la versión de un desenlace súbito se presenta como un posible argumento de inevitabilidad del desenlace, más favorable para las defensas.
Un proceso reiniciado y marcado por versiones contrapuestas
El caso se ventila en un nuevo juicio que comenzó el 14 de abril de 2026, después de que el primer proceso fuera anulado en mayo de 2025 por el mal desempeño de una de las juezas, según se recuerda en la causa. Desde entonces, el tribunal ha celebrado 43 audiencias y escuchado 75 testimonios, que han dibujado un panorama fragmentado sobre cómo fueron realmente las últimas horas de Diego Armando Maradona, fallecido el 25 de noviembre de 2020 mientras recibía tratamiento domiciliario en una vivienda de las afueras de Buenos Aires tras una intervención por un hematoma subdural. A lo largo de esas sesiones, varios peritos convocados por las defensas han defendido ya un escenario de muerte repentina, pero Ferrari es el único perito oficial de la Justicia de San Isidro que sustenta esa línea, lo que lo convierte en un testigo central para los abogados de Luque en este tramo final del juicio.
Siete profesionales de la salud bajo la acusación de homicidio simple
Además de al médico Leopoldo Luque, señalado durante todo el proceso como responsable de la salud del ex10 de Argentina, el tribunal juzga a la psiquiatra Agustina Cosachov, la coordinadora de cuidados domiciliarios de Swiss Medical, Nancy Forlini, el psicólogo Carlos Díaz, el coordinador de enfermeros Mariano Perroni, el enfermero Ricardo Almirón y el médico clínico Pedro Di Spagna. Todos ellos están acusados de homicidio simple con dolo eventual, una figura que, según la Fiscalía, encajaría en una presunta cadena de omisiones y decisiones médicas defectuosas en la atención del exfutbolista. Sin sentencia firme, los siete mantienen su condición de presuntos responsables y sus defensas han insistido en que el cuadro clínico de Maradona, sumado a sus antecedentes, hacía muy difícil evitar el desenlace incluso con un control más intenso.
El peso político y social de un veredicto sobre el ídolo
El fallecimiento de Diego Armando Maradona continúa proyectando una larga sombra sobre la vida pública argentina y sobre el propio sistema de salud, que se ve examinado por la opinión pública cada vez que se conocen detalles del expediente. Las audiencias han mostrado la complejidad de gestionar el tratamiento domiciliario de una figura de esa dimensión, pero también han expuesto tensiones entre médicos tratantes, empresas de cuidados y familiares sobre quién asumía efectivamente las decisiones críticas. La intervención de un perito oficial como Pablo Ferrari, defendiendo la tesis de la muerte súbita, ofrece a las defensas un soporte técnico clave para discutir la existencia del dolo eventual, mientras la Fiscalía intentará reforzar su versión de falta de controles en las horas previas al deceso.
Cuenta atrás hacia los alegatos finales y el futuro del caso
Con la declaración de Ferrari y de los últimos testigos propuestos por las defensas, el juicio se aproxima al momento procesal de mayor carga jurídica y simbólica: los alegatos finales. Está previsto que las seis querellas y las siete defensas inicien sus exposiciones el 6 de octubre, antes de que el tribunal pase a deliberar sobre las eventuales responsabilidades penales. Más allá del resultado concreto, el proceso deja abierta la discusión sobre los estándares de cuidado que deben regir en tratamientos domiciliarios complejos y sobre el grado de responsabilidad que corresponde a cada profesional cuando el paciente es una figura de alcance global como Diego Armando Maradona. El testimonio de Pablo Ferrari se perfila así como uno de los últimos elementos técnicos que el tribunal deberá valorar antes de emitir un veredicto que será seguido con lupa dentro y fuera de Argentina.







