En el video, se observan los cuerpos sin vida de madre e hija acostadas en una cama matrimonial, cubiertas con una sábana blanca hasta el cuello. Entre sus cabezas, se aprecia un cojín en forma de corazón con la frase “Te amo”, un símbolo perturbador dejado por el femicida como parte de su macabro mensaje.
Acto seguido, Morales aparece en cámara con un lazo atado al cuello, confesando entre lágrimas haberlas asesinado. “Las amo y por eso me las llevo conmigo”, dice, mientras sostiene el teléfono con el que se graba, poco antes de quitarse la vida por asfixia mecánica.
Un crimen que pudo prevenirse
Este trágico hecho se suma a una cadena de denuncias previas por violencia de género. En enero de este año, Julissa había denunciado a su expareja por amenazas de muerte y violencia psicológica, tras un episodio en el que la agredió con un tubo. Aunque fue detenido, Morales recuperó su libertad en febrero mediante un acuerdo de mediación promovido por la propia víctima, quien, según familiares, buscaba evitar que el padre de su hija fuera encarcelado.
Durante su confesión, Morales arremete verbalmente contra un hombre identificado como David Isaac Marenco Morales, a quien acusa de haber entablado una relación sentimental con Julissa.
En su testimonio, el agresor afirma que asesinó a Julissa cerca de las cinco de la mañana, y que mantuvo una conversación con su hija hasta las 6:30 a.m., a quien le pidió perdón antes de quitarle la vida. Justificó su crimen alegando que no quería dejarla sola en el mundo ni permitir que otra persona “se quedara con su familia”, una muestra clara de control y posesividad disfrazadas de afecto.
Sepultadas juntas
Madre e hija fueron sepultadas el lunes 24 de junio en el cementerio La Majada, en el municipio de Tipitapa. Durante las exequias, Orlando Ramírez Chavarría, hermano de Julissa, expresó su indignación y profundo dolor.




