Martes 13 Octubre 2026
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El sociólogo de Camoapa que vive entre cueros

Juan Gabriel González Sevilla, es alguien conocido en esta ciudad. Estudió sociología, una especialidad en Ciencias Políticas en Brasil y abrió un taller-escuela de talabartería.

Juan Gabriel González Sevilla a través de su taller de talabartería forma a otros jóvenes en busca de oportunidades.
Chontales

 Nació en la comunidad de Matamba, al noreste de la ciudad de Camoapa, tiene 34 años de edad, es visionario y con facilidad para entablar una conversación. Así es Juan Gabriel González Sevilla, de contextura delgada, visiblemente enfocado en lo que hace y el propietario de un taller de talabartería que también funciona como escuela desde hace un año en la ciudad de Camoapa.

Es dueño de Artesanías Sevilla, una iniciativa de negocios emprendida como una alternativa de trabajo. El trabajo con el cuero está en la familia y Juan Gabriel aprendió el oficio de sus hermanos mayores, quienes tienen sus propios talleres de calzado y otros productos. Pero este no era exactamente el sueño de Juan, porque su formación profesional está centrada en la Sociología y las Ciencias Políticas.

González tenía un propósito claro al decidir su formación profesional. “Yo escogí esta carrera, porque mis planes era convertirme en un líder político que aportara al desarrollo nacional, pero al mirarme sin empleo, tuve que innovar y miré una oportunidad en el trabajo del cuero”, cuenta, al referirse a su entusiasta visión académica y de servicio en la comunidad.

El taller-escuela

La iniciativa del taller de talabartería no se limita a la producción de artículos vaqueros. Ha asumido el desafío de convertirse en una escuela para formar a jóvenes en busca de oportunidades. “Vamos a continuar con la escuela de talabartería, es algo que me gusta y pienso que es un aporte a mi comunidad, estamos abiertos a recibir a todo el que desee aprender el oficio”, apunta el profesional sobre su propuesta formativa.

La decisión de transformar el taller de talabartería en una escuela, es una muestra de la personalidad del joven, siempre impulsado por proyectar y compartir sus conocimientos con la comunidad. La convocatoria se hace a través de los medios de comunicación para que jóvenes de la región central del país, hagan suya la propuesta de aprendizaje.

Juan Gabriel es un artesano que conoce muy bien el potencial de los productos elaborados con cuero y sabe lo importante que es trasladar el conocimiento para garantizar el relevo generacional. “Estudiar un arte es desde la práctica, no es desde una escuela, no es desde un asiento, es algo que necesita aprenderlo para trabajar, para tener un oficio”, refiere el experto sobre aprender haciendo.

Quiso ser político, pero… 

La proyección social forma parte de la personalidad de Juan Gabriel, por lo que  desde muy joven pensó que debía incursionar en la política, pero la realidad le obligó a abandonar la idea. “Cuando yo termino la carrera y después que estudió la especialidad, me doy cuenta que la carrera política en Nicaragua es una carrera más de práctica, más que de ciencia”, reflexiona González.

Juan Gabriel, además de ser Sociólogo, hizo una especialidad en Ciencias Políticas con énfasis en las realidades latinoamericanas, estudios que cursó en Brasil, gracias a una beca. Las consideraciones de González apuntaban al manejo de la política desde los postulados de la ciencia que hablan del servicio a la comunidad y su desarrollo.

Además de su carrera profesional, Juan Gabriel también se movía en el mundo de la actuación y el teatro, aprovechando esa plataforma para exponer temas sensibles e incidir en la visión ciudadana de las cosas. “Yo estudié cine y teatro en Brasil también, pero como proceso de capacitación, no como ciencia como lo hice en la política”, agrega González. 

Una recomendación médica que no acató 

Cuando apenas cursaba el cuarto grado de primaria, los médicos del hospital La Mascota le dijeron a la mamá de Juan Gabriel que no lo llevara a la escuela, debido a una condición de salud. “Padecía de epilepsia, le daban muchas crisis, los doctores de La Mascota nos dijeron que no podía estudiar por su condición, pero él no quiso quedarse sin conocimientos y nosotros le apoyamos”, recuerda doña María Elena Sevilla, madre de Juan Gabriel.

Ella es notablemente una madre orgullosa de su hijo y reconoce en él a una persona con espíritu inquebrantable. “Le ha pasado de todo a mi hijo, le robaron en Managua el dinero con que iba a comenzar su empresa, luego inició desde cero, jamás se ha dado por vencido”, destaca al hablar de él. 

Juan Gabriel también ha impulsado otras iniciativas de emprendimiento junto a su mamá, con el propósito de contribuir en la economía familiar. Desde hace varios años, ambos tienen una tienda de ropa que mantienen activa con esfuerzo y sacrificio.

Los productos, su marca 

El taller de artesanías en cuero se ha beneficiado con la visión gerencial de su propietario, quien aprovecha su formación profesional y el sentido común al momento de tomar decisiones. Desde los primeros días del emprendimiento, Juan Gabriel ha aprovechado las ventajas de la publicidad en los medios de comunicación, asumiendo como una inversión que contribuye al posicionamiento de Artesanía Sevilla y sus productos, especialmente en el ambiente hípico nicaragüense.

En la actualidad cuentan con diez jóvenes en las tareas del taller. Los más avanzados en el oficio, hablan con satisfacción sobre la oportunidad que ofrece el taller escuela para quedarse trabajando. Juan Gabriel, como artesano visionario, está convencido de la necesidad de crear oportunidades para otras personas, confiando que su marca alcance mayor proyección internacional, pues ya se distribuyen algunos productos en Costa Rica y Estados Unidos.

“Ahora tengo cuatro años, tengo una marca reconocida, estoy exportando al exterior, tengo mejores oportunidades, ahorita estoy agarrando cursos con peruanos para el desarrollo de la zapatería”, cuenta González sobre sus planes inmediatos.

A pesar de su corta edad, Juan Gabriel es respetado por quienes aprenden y colaboran en su taller de talabartería y el mismo ambiente se respira entre quienes prefieren su trabajo. González es un ejemplo para demostrar que todo se puede alcanzar cuando hay propósito de aportar al desarrollo de la comunidad.