El hombre de las manos milagrosas se llevó a la tumba el secreto de restablecer a sus pacientes por muy delicado que fuera el caso, incluso quebraduras.
De los prodigios, solo se sabe, que aplicaba a sus pacientes una afamada pomada elaborada con huesos de coyotes y una pacha de guaro lija para los que sobaba porque con algo había que calmar el terrible dolor que desaparecía hasta que los huesos traqueaban cuando estaban acomodados cada cual en su sitio.
Su fama fue única y a su casa de Buenavista, llegaban en busca de sanación decenas de personas de toda Nicaragua, incluso del extranjero, que se presentaban con muletas y en sillas de ruedas y salían caminando como si nada después de permanecer inmovilizados por largo tiempo.
El popular personaje, fue Vicealcalde en los 90 por la fenecida Alianza Unión Nacional Opositora, UNO, cuando estuvo al frente de la Alcaldía de La Conquista, don, Eduardo Vargas.
No obstante, a lo lejos se vio que la política no le proporcionó tanta satisfacción como la de sobra a la gente y el poder servir a los demás, que hasta filas hacían para ser sanados.
La noticia de su muerte la confirmó este jueves 21 de octubre el licenciado, Bayardo Reyes Lira, "El Conquisteño ", que compartió junto a don Brígido, momentos agradables cuando lo visitaba en su huerta para escuchar sus apasionantes historias y anécdotas que eran únicas, como el propio, don, Brígido González,
Con su muerte, queda un gran vació porque ya son pocos los sobadores que van quedando en el departamento de Carazo, sobre todo con las manos milagrosas con las que Dios lo favoreció.




