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Mar, Nov 19, 2019

LA RADIO QUE SE VE, SE SIENTE Y SE ESCUCHA

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Kisha no pierde la sonrisa a pesar de las adversidades Imagen - Periodista Carlos Arce

“Ya no tengo la misma vida que tenía antes” son las palabras de Kisha Cristelia López  quien de ser prestamista reconocida pasó a las celdas del chipote sin causa y pruebas de los delitos imputados. 

Madruga todos los días, limpia la mercancía, la ordena y espera a sus clientes para atenderlos de la mejor manera, los lujos que logró alcanzar en años de esfuerzo se los robaron de un tajo, a  kisha hoy le toca revivir un poco de su experiencia en la infancia. Aquella vida dura del trabajo de un mercado y retomar el hábito levantarse temprano. Luego de su encarcelamiento sus bienes, dinero y joyas se los confiscaron sin que hasta hoy se detalle que el paradero exacto de estos como en los demás casos la justicia ha brillado por su ausencia.

 Las puertas para un empleo formal se han cerrado, vender ropa y zapatos usados ha sido el único medio que ha tenido de autoemplearse para salir adelante. Ganar dinero como estilista es otra de las formas que Kisha implementa para sobrevivir. Mientras busca recuperar todo lo que la policía se llevó de su hogar. Sin embargo el tiempo se ha encargado de mostrarle que esta institución ya no es confiable ya no goza de credibilidad.

La esperanza no la pierde y a como ella lo dice ” iniciar un negocio desde cero para sobrevivir” es lo único que queda. 

”El que grita la verdad sigue siendo reprimido y encarcelado” como estudiante de leyes sabe que Nicaragua es un país sin ley y sin  justicia por lo que la esperanza se mermar con el pasar de los días. De lo que fue un negocio prospero solo queda el recuerdo, bastaron un par de acusaciones falsa para terminar con años de trabajo duro así lo asegura la misma diriambina quien no pierde la sonrisa del rostro a pesar de las adversidades.

Aún estando tras las rejas esta mujer trans reclamaba sus derechos desde la cárcel de varones donde afirma recibió el apoyo de sus compañeros de celda, pese a que en  varias ocasiones fue golpeada nunca calló, las amenazas con ser abusada sexualmente era de las cosas que más le causaba terror pero con la frente en alto y con pecho lleno de valor continuo  en demanda de sus derechos como hasta hora.

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