Miércoles 14 Octubre 2026
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China: Tianwen-2 alcanza el cuasisatélite Kamo'oalewa y reaviva el debate sobre el origen de la Luna

Tras recorrer cerca de 1,000 millones de km en unos 400 días, la misión china Tianwen-2 de la Administración Espacial Nacional China (CNSA) se ha colocado a apenas 20 km de Kamo'oalewa, el cuasisatélite terrestre más estable conocido. Desde esa órbita cercana, la nave ha iniciado una fase de exploración científica destinada a obtener muestras del pequeño asteroide de 41 metros de diámetro y traerlas de regreso a la Tierra a finales de 2027.

La sonda china Tianwen-2 estudia de cerca al cuasisatélite terrestre Kamo'oalewa a unos 20 km de distancia.
Imagen del cuasisatélite de la Tierra Kamo'oalewa, objetivo principal de la misión Tianwen-2 de la Administración Espacial Nacional China (CNSA). La nave alcanzó una distancia aproximada de 20 km tras recorrer unos 1,000 millones de km en 400 días, en una misión clave para aclarar si este pequeño cuerpo de 41 metros es un fragmento lunar o un asteroide procedente de la familia Flora.
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Una coreografía orbital milimétrica desde Sichuan hasta el cuasisatélite más estable

La trayectoria de Tianwen-2 ha sido una coreografía de alta precisión. La nave despegó el 29 de mayo de 2025 desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Xichang, en la provincia china de Sichuan, y necesitó sucesivas correcciones de rumbo en el espacio profundo antes de siquiera ver a su objetivo. No fue hasta el 6 de junio de 2026 cuando la sonda detectó por primera vez a Kamo'oalewa. Un día después, el 7 de junio, ejecutó una maniobra de control de captura a unos 30 000 km, ajustando su movimiento para compartir plano orbital con el asteroide. El 19 de junio se acercó hasta aproximadamente 2,000 km y, finalmente, el 2 de julio capturó imágenes desde una distancia cercana a los 20 km, la base actual de su campaña científica. Este encadenamiento de maniobras ilustra la dificultad de aproximarse de forma segura a un cuerpo tan pequeño y rápido, cuya órbita alrededor del Sol es casi idéntica a la de la Tierra.

Del error de 100 km al nivel de kilómetros: cómo China afinó la órbita de Kamo'oalewa

Más allá del logro de navegación, Tianwen-2 ya está modificando lo que se sabía de Kamo'oalewa. Antes de la llegada de la sonda, la posición del cuasisatélite se calculaba únicamente a partir de observaciones terrestres, con un margen de error superior a 100 km. La misión incorporó un sistema de navegación óptica que utiliza imágenes de la cámara a bordo para determinar, con mayor precisión, la posición relativa entre la nave y el asteroide. Con estos datos, la efeméride orbital de Kamo'oalewa se ha refinado hasta un nivel de precisión de kilómetros, un salto crucial para cualquier intento de aterrizaje o muestreo. La información actualizada se ha puesto a disposición a través del Sistema de Publicación de Datos Lunares y Planetarios de China, subrayando la ambición del programa chino de consolidarse como proveedor de datos de referencia en exploración de pequeños cuerpos, un terreno que hasta ahora dominaban misiones como Hayabusa, Hayabusa2 y OSIRIS-REx.

Una misión de alto riesgo sobre un objeto de solo 41 metros

El núcleo tecnológico de Tianwen-2 se ha diseñado para operar en uno de los entornos más extremos de la exploración espacial: un asteroide diminuto, de apenas 41 metros de diámetro, que rota con rapidez y ofrece un campo gravitatorio extremadamente débil. En estas condiciones, lograr un contacto estable y recolectar muestras no es un simple "aterrizaje", sino una secuencia de toques controlados, en ventanas de tiempo muy limitadas, donde cualquier error de orientación puede hacer que la nave rebote o pierda al objetivo. Para mitigar ese riesgo, el vehículo lleva varias cámaras con diferentes distancias focales, además de una cámara desmontable dedicada exclusivamente a la toma de muestras. Según la propia misión, la orientación de la nave debe ajustarse con gran precisión cada vez que se captura una imagen o se prepara una maniobra de muestreo, lo que convierte cada oportunidad de acercamiento en un recurso escaso. Si todo sale según lo previsto, Tianwen-2 realizará observaciones detalladas de la forma, la composición y la estructura interna de Kamo'oalewa, recogerá arena superficial y otros materiales y emprenderá vuelta a la Tierra a finales de 2027, en lo que sería la tercera misión exitosa de retorno de muestras de un asteroide.

Kamo'oalewa, entre la Luna y la familia Flora: un laboratorio para el sistema solar primitivo

La selección de Kamo'oalewa no respondió solo a la facilidad relativa de acceso que ofrece su órbita casi sincrónica con la Tierra. Como recordó Han Siyuan, subdirector del Centro de Ingeniería Lunar y Aeroespacial y portavoz de Tianwen-2, "es muy probable que contenga información primitiva de las primeras etapas de la formación del sistema solar, y tiene un gran valor científico para estudiar la composición de los materiales primitivos, el proceso de formación y la historia evolutiva". Durante años, la hipótesis dominante fue que este cuasisatélite era un fragmento arrancado de la Luna por el impacto de un asteroide hace millones de años, apoyada en la similitud espectral con minerales de silicato lunares y en simulaciones orbitales compatibles con un origen lunar. Sin embargo, en mayo de 2026 un equipo internacional que incluye a la Academia China de Ciencias publicó un artículo científico en el que reanaliza el espectro de reflexión del objeto y encuentra que la banda de absorción central coincide mejor con condritas LL, meteoritos pobres en hierro y metales. Irradiando con láser polvo de condrita LL para simular erosión espacial, el equipo obtuvo un espectro de reflectancia que encajaba de forma notable con las observaciones de Kamo'oalewa, reforzando el escenario de un origen asteroidal.

De la resonancia ν6 al retorno de muestras: lo que está en juego para China y la ciencia planetaria

El mismo estudio rastreó la historia dinámica del cuerpo y concluyó que Kamo'oalewa pudo migrar desde el cinturón de asteroides, concretamente desde la llamada "familia Flora", mediante la resonancia secular ν6, un mecanismo por el cual la gravedad de un planeta altera poco a poco la órbita de un pequeño cuerpo a lo largo de tiempos muy largos. El hecho de que asteroides de esa familia, como Itokawa —del que Hayabusa trajo muestras—, presenten composiciones similares pero una erosión espacial menor que la observada en Kamo'oalewa, sugiere que este cuasisatélite podría ser una versión más castigada por el entorno interplanetario. Aun así, los propios autores señalan que la explicación lunar no queda completamente descartada. En ese contexto, el retorno de muestras de Tianwen-2 se convierte en un árbitro decisivo entre dos narrativas sobre el origen de este objeto: fragmento de la Luna o producto de la familia Flora. Que sea una misión china, lanzada desde Xichang y apoyada por infraestructuras como el Sistema de Publicación de Datos Lunares y Planetarios de China, la que pueda resolver la controversia envía también un mensaje geopolítico: el país aspira a situarse en la primera línea de las grandes preguntas de la ciencia planetaria, mientras prepara a la misma nave para explorar otro objetivo singular, el asteroide activo 311P/PanSTARRS, a medio camino entre asteroide y cometa.