Miércoles 14 Octubre 2026
.:: Tecnología ::.

Internacional: Neo, el robot doméstico de 1X que presume manos casi humanas y vigilancia remota

25 grados de libertad en cada mano, resistencia al agua IP68 y un precio de acceso anticipado de 20,000 dólares o 500 dólares mensuales son la carta de presentación de Neo, el robot doméstico de 1X. La empresa de origen noruego-estadounidense ha detallado cómo su androide, de apariencia blanda y diseño amable, intenta reproducir casi al milímetro las capacidades de una mano humana mientras combina automatización parcial con control remoto a través de su "Modo Experto".

El robot Neo de 1X sostiene una copa de vino mientras muestra la agilidad de sus nuevas manos.
Neo, el robot doméstico de 1X, utiliza manos de cinco dedos con 25 grados de libertad que imitan los tendones humanos. En las demostraciones difundidas por la compañía, el androide es capaz de manipular objetos frágiles como copas de vino, ilustrando la apuesta de la empresa noruego-estadounidense por un diseño blando, íntimo y pensado para el hogar, pero también planteando dudas sobre privacidad y control remoto.
Tecnología

Manos robóticas que se acercan a los 27 grados humanos

El núcleo de la apuesta de 1X está en las manos de Neo. La compañía afirma que cada una cuenta con 25 grados de libertad de movimiento, apenas por debajo de los 27 grados que suelen atribuirse a las manos humanas. Para lograrlo, los ingenieros han incorporado actuadores diseñados para imitar la forma en que los tendones del brazo mueven la mano, un enfoque que busca trasladar al hardware los gestos finos del cuerpo humano. Cámaras combinadas con inteligencia artificial permiten interpretar el contexto del objeto que se intenta sujetar, lo que, según la empresa, habilita una gama muy amplia de manipulaciones: agarre de formas irregulares, detección de cuándo algo "se les escapa de las manos" y movimientos extremadamente rápidos, incluidos rangos de hiperextensión que superan lo que sería posible para una persona. Jonathan Terfurth, director de actuadores y manos de 1X, sostiene que el objetivo es que estos movimientos, por extremos que parezcan, se mantengan próximos a lo que un humano puede hacer para convivir de forma segura en entornos compartidos.

Hardware blando, IP68 y un diseño pensado para el salón de casa

Frente a un mercado de humanoides dominado por figuras rígidas y musculosas orientadas a la industria de la defensa, 1X persigue la dirección opuesta. Neo está envuelto en una cubierta de celosía 3D que le da un aspecto blando y flexible, con una estética que la propia empresa vincula a personajes como Baymax de la película Big Hero 6. El dispositivo está concebido como un compañero doméstico capaz de abrir puertas, levantar objetos pesados o incluso enchufarse solo cuando la batería se agota. Un elemento técnico relevante es su clasificación de resistencia al agua IP68, que permite que el robot "pueda lavarse las manos por sí mismo", un detalle funcional pero también simbólico si se piensa en un asistente que manipula vajilla, comida u otros elementos cotidianos. Dar Sleeper, vicepresidente de producto y diseño de 1X, resume la aspiración de la compañía: "Nos encanta la idea de que un robot pueda ser una presencia tan tranquila, divertida, un poco tonta y segura en la vida", algo que, en sus palabras, debe sentirse "suave por dentro y por fuera" para integrarse en la rutina del hogar sin parecer un artefacto de otro universo.

20,000 dólares o 500 al mes: el precio de un asistente blando pero conectado

El modelo comercial de Neo combina la narrativa de un compañero cercano con cifras propias de un dispositivo de lujo. En su fase de acceso anticipado y en cantidades limitadas, 1X ofrece el robot por un pago único de 20,000 dólares o mediante una cuota de 500 dólares al mes para tenerlo en casa. La compañía afirma que quienes opten por el desembolso completo tendrán prioridad en la entrega en 2026, un calendario que sitúa a Neo como un producto aún emergente, más cercano a un experimento de adopción temprana que a un electrodoméstico masivo. El precio lo ubica en un segmento donde cada promesa técnica —desde la delicadeza con que toma una copa de vino hasta la capacidad de enchufarse solo— debe medirse frente a los riesgos asociados a introducir en el hogar un sistema siempre conectado, dotado de cámaras y manos increíblemente ágiles, capaz de interactuar con la mayoría de los objetos que encuentra.

"Modo Experto": cuando un humano mira y mueve tu robot desde fuera

Detrás de la imagen de robot autónomo se esconde un matiz crucial: 1X reconoce que el objetivo es la automatización total, pero por ahora Neo se controla de forma parcial a distancia. Un video del Wall Street Journal, citado en el texto original, ya había mostrado que operadores humanos pueden tomar el control del robot, ver el entorno con su cámara e intervenir en tareas complejas mediante una función llamada "Modo Experto". En la práctica, esto convierte al androide en un portal bidireccional: un objeto físico capaz de entrar en escenas íntimas del hogar, pero también un dispositivo a través del cual otras personas pueden observar e interactuar con ese espacio. La empresa insiste en que los "expertos" solo acceden cuando el usuario lo solicita, que es posible limitar los movimientos del robot, difuminar rostros y otros datos sensibles, y supervisar en tiempo real el video desde una aplicación móvil. Una luz anular alrededor de la "oreja" de Neo se ilumina en azul cuando hay alguien conectado, y el usuario tiene la opción de expulsar al operador. Sin embargo, 1X no respondió de inmediato a las preguntas sobre cómo evitar que individuos malintencionados o hackers tomen el control del sistema, un silencio significativo tratándose de un dispositivo con presencia física en el salón, el dormitorio o la cocina.

Marketing sensual, demostraciones híbridas y la frontera borrosa entre automatización y teleoperación

La forma en que 1X comunica las capacidades de Neo también alimenta el debate. La campaña más reciente sobre las manos del robot utiliza jazz suave, iluminación cálida y escenas en las que los dedos robóticos apagan luces, desabrochan una chaqueta o acarician uvas, en una puesta en escena que el texto califica de "muy sensual". En anuncios anteriores, personas aparecen pegadas al androide, mirándolo de forma sugerente. Tras la publicación del artículo original, un representante de la compañía matizó que 1X no considera que Neo ni su marketing sean "coquetos", pero el contraste entre esas imágenes íntimas y la existencia del "Modo Experto" refuerza las inquietudes sobre privacidad. Otro punto opaco es el grado real de autonomía del sistema. Consultada sobre si las demostraciones en video responden a decisiones automáticas de la máquina o a órdenes remotas, la empresa admitió que "algunos de los videos son articulados por la máquina, mientras que otros se controlan manualmente para mostrar el límite máximo de las capacidades del hardware". La escena descrita durante una llamada de Zoom, donde un Neo supuestamente automatizado mueve sus dedos tan rápido que se vuelven borrosos hasta detenerse cuando Sleeper le ordena parar y luego hace el signo de la paz, ilustra el potencial de estas manos. Pero también deja abierta una cuestión central para consumidores y reguladores: cuánto de lo que vemos es inteligencia artificial actuando por sí misma y cuánto es un ser humano, anónimo y remoto, probando los límites de un cuerpo mecánico dentro de una casa ajena.