Azahalea Solís, del Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM), rechazó que Ortega, presidente y candidato a la reelección, diga que eligió a su esposa como fórmula para cumplir con la representación del 50 por ciento de poder para las mujeres, cuando los derechos de las mujeres no se respetan en general.
Solís manifestó que estamos bajo el riesgo de experimentar una represión “peor” de la que ha habido hasta el momento, porque Ortega tendrá que defender ante la crítica sus imposiciones e ilegalidades, como nombrar a su esposa candidata vicepresidencial.
Sin embargo, Solís dijo que lo que sería realmente peor es que el pueblo de Nicaragua no despierte ante todo esto. Vilma Núñez, presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), también participó en la protesta, y manifestó que este es el momento de que los ciudadanos demuestren qué pueden hacer por su país, para librarlo de otra dictadura. “(Ortega) está enfermo de poder, y una persona enferma quiere vengarse de la gente que está en su contra”, expresó Núñez.
Las protesta de los miércoles no habían logrado llegar hasta el frente de la sede del poder electoral, porque la Policía Nacional se preparaba para detener la marcha de los protestantes. Este martes tres de agosto fue diferente porque llegaron a las 5:00 p.m. y la Policía no los esperaba. Las últimas manifestaciones se denominan “una luz por Nicaragua”, que simbolizar “iluminar” las instituciones del Estado de la oscuridad de la corrupción y la concentración de poder del Gobierno de Daniel Ortega.
Los manifestantes llegaron con velas encendidas que dejaron a los pies de los oficiales de la Policía, cuando terminó la protesta.
Con información de: La Prensa.








