Jorge David, soñaba con ser chef y construirle una casa a su familia, un accidente de tránsito lo dejó en estado vegetal
Los sueños de un niño suelen estar sumergidos en el océano de la esperanza, de la inocencia; esos sueños son como agua cristalina dulce, que pareciera apartar a ese pequeño del árido egoísmo, pues cuando sueña o se visiona en el futuro hay imágenes en las cuales se imagina doctor, para curar el dolor físico en otros, bombero, etc., o construir una casa mejor para sus padres y el resto de su familia, esto último era lo que Jorge David Saénz, de tan solo ocho años, manifestaba.