José Chacón, director ejecutivo de la Fenagh, destacó que las lluvias de Sara afectaron de manera más intensa las tierras productivas del país. “La tormenta Sara dejó más lluvias en las tierras productivas en comparación con los huracanes de Eta e Iota en 2020”, señaló, subrayando los serios daños en la producción de granos básicos, leche y la ganadería en general.
Además de las pérdidas agrícolas, Chacón mencionó que las precipitaciones han causado graves problemas en la infraestructura rural, como la caída de puentes y la destrucción de carreteras, dificultando aún más el transporte de productos y el acceso a comunidades.
“Las tierras quedaron anegadas, lo que afectará significativamente la producción y los rendimientos de la cosecha en el corto y mediano plazo. Esto traerá complicaciones económicas y sociales para los productores y sus familias”, agregó el directivo.
El impacto de Sara se produce en un contexto de vulnerabilidad para los agricultores hondureños, quienes aún no han logrado recuperarse por completo de las pérdidas sufridas durante los huracanes de 2020. La Fenagh advirtió sobre la necesidad urgente de apoyo gubernamental y estrategias para mitigar los efectos de este desastre natural en uno de los sectores más importantes de la economía del país.
Por el momento, se están evaluando los daños totales y se espera que el gobierno implemente medidas de emergencia para asistir a las comunidades afectadas.







