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Lun, Sep 16, 2019

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Alimentos que mejoran y aumentan las defensas de los pequeños

Aunque no hay ningún alimento que proteja contra los resfriados o las infecciones varias que acompañan a los más pequeños durante la temporada de más frío, hay algunos micronutrientes, fitonutrientes, vitaminas o minerales que están involucrados de alguna manera en el sistema inmune. ¿Cuáles son esos alimentos que mejorar y aumentan las defensas de los niños?

Que los niños mantengan una dieta sana y equilibrada durante los 365 días del año es una responsabilidad que como padres debemos intentar cumplir, aunque ya se sabe que hay fechas señaladas como los cumpleaños o las celebraciones familiares en las que todos nos saltamos las rutinas.

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Alimentos con vitamina C: Tradicionalmente se relaciona la vitamina C con una protección frente a los resfriados. Mantener los depósitos de vitamina C bien repletos durante el invierno disminuye el riesgo de contraer infecciones. Aunque esta protección no es tremendamente relevante, es una gran ayuda durante la infancia.

Podemos encontrar vitamina C en los cítricos, el tomate o el pimiento rojo –en crudo-, aunque también en el brócoli y las espinacas, siempre que utilicemos un método de cocinado respetuoso con las vitaminas, como el cocinado al vapor.

Alimentos fermentados: Este tipo de alimentos son aquellos en los que se han utilizado bacterias beneficiosas para la salud, generalmente bacterias lácticas, para producir una fermentación que produce un cambio del alimento original, como la leche, transformándolo en otro nuevo, como el queso o el yogur.

La ventaja que presentan estos alimentos es que las bacterias que contienen contribuyen a fortalecer la microbiota intestinal, que constituye la primera línea de defensa frente a infecciones.

Alimentos ricos en grasas saludables: Estos alimentos contienen vitaminas liposolubles: vitaminas A, D, E y K. En concreto, la vitamina E está involucrada tanto con los macrófagos, que detectan y destruyen los patógenos, como con los linfocitos B, encargados de los anticuerpos. Destacan en este apartado alimentos como el aceite de oliva, los pescados azules, los frutos secos y las semillas.

Alimentos ricos en oligoelementos: El zinc es un mineral clave para fortalecer el sistema inmune, ya que participa en la formación de glóbulos blancos, además de potenciar su agresividad frente a agentes infecciosos, aumentando la efectividad de las defensas del niño.

Por otra parte, el selenio, a pesar de ser un mineral poco conocido, es fácil de encontrar en alimentos que son ricos también en zinc, como carnes, mariscos, cereales integrales, frutos secos y semillas. Se caracteriza por estimular la movilización de los linfocitos T, que responden de manera específica frente a las diferentes infecciones.

Alimentos ricos en hierro: El hierro es otro de los minerales más necesarios para el buen funcionamiento de las defensas del niño, ya que los glóbulos rojos dependen de él.

Se puede aportar hierro hemo de alimentos de origen animal, como la carne, o hierro no hemo de legumbres y verduras de hoja verde. Combinando estos alimentos con vitamina C y evitando el calcio en la misma comida se favorece su absorción.

Alimentos ricos en carotenoides: Los carotenoides no solo son antioxidantes, sino que tienen funciones de estimulación del sistema inmune, en particular, de sus células atacantes, como los macrófagos y los linfocitos T.

Estos finonutrientes se encuentran en alimentos de color rojo o anaranjado, como la zanahoria, melocotones y albaricoques, tomate y pimiento rojo.