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¿Por qué no siento lo mismo por esta persona? ¿Ahora si estoy enamorad@?

A lo largo de nuestra vida nos enamoramos y nos separamos, a veces, para volver a encontrarnos. Las personas llegan a nuestra vida y se van, y nosotros pasamos por altibajos que no se nos podían ocurrir ni en un sueño.

Sin embargo, los psicólogos dicen que solo podemos enamorarnos tres veces. Y cada vez es importante e incluso necesaria.

Amor de cuento de hadas

Muchas veces el primer amor llega cuando aún somos muy jóvenes. Parece tal cual como habíamos leído en los cuentos de hadas. Lo idealizamos y creemos que durará toda la vida.

Hacemos justo lo que la sociedad o nuestra familia esperan de nosotros. Pasamos por alto problemas insignificantes y podemos sacrificar nuestros propios principios por la relación, porque en el fondo de nuestra alma creemos que así debe ser.

Nos importa más cómo luce nuestra relación que lo que sentimos en realidad. Este amor nos enseña: es importante no solo mirar alrededor sino el uno al otro.

Amor complicado

El segundo amor en nuestra vida es el más difícil. Creemos que hemos sacado conclusiones de la experiencia anterior y elegimos como pareja a una persona totalmente diferente, pero las cosas no marchan tan bien.

Nos pueden manipular, mentir o incluso herir. Nos aferramos a cualquier oportunidad de mejorar la relación, sin embargo, cualquier intento resulta en un fracaso aún más rotundo. Es un verdadero drama con escasos momentos de iluminación.

Aquí, nuevamente, algo se pone por encima de nuestros sentimientos, pero ahora son los intentos infinitos para mejorar una relación enferma. Este amor nos enseña: es importante que nos amen en respuesta.

Amor maduro

El tercer amor es aquel que no nos esperamos. Aparece en nuestra vida por su cuenta, no va de acuerdo con nuestras nociones y no parece perfecto. Sin embargo, es un vínculo auténtico que se destaca por una ligereza extraordinaria imposible de explicar con palabras.

Ahora ya no esperamos nada, no tenemos ilusiones acerca de cómo debe ser la persona de la cual nos enamoramos, sino que la aceptamos tal y como es. Y lo importante es que nuestra pareja nos trata igual.

Este amor nos enseña: para ser auténtico, el amor no debe ser perfecto.