Del refugio soleado al laboratorio del ultralujo
Miami ha sido históricamente un imán para grandes fortunas latinoamericanas por su clima, sus playas y su conectividad aérea. Sin embargo, el punto de quiebre llegó durante la pandemia de covid‑19, cuando Florida levantó restricciones sanitarias antes que estados como Nueva York, California o Illinois. Según la periodista de The Wall Street Journal E.B. Solomont, “hay una gran cantidad de individuos de altos ingresos que se han mudado a Florida por los beneficios que ofrece la vida en Miami”. A esta estrategia sanitaria se añade un elemento clave: Florida funciona como paraíso fiscal interno porque sus residentes no pagan impuesto estatal sobre la renta, lo que, de acuerdo con Solomont, convirtió la ciudad en una opción “inmensamente popular no solo por el espacio y el estilo de vida sino por ese gran incentivo tributario”. Figuras como Peter Thiel o Ken Griffin fueron de los primeros ejecutivos de alto perfil en mudarse, generando un efecto demostración que terminó por atraer a otros multimillonarios del sector tecnológico y financiero.
Indian Creek, North Bay Road y la “nueva era” de las propiedades trofeo
La operación más llamativa es la compra en marzo de una mansión en Indian Creek por 170 millones de dólares por parte de Mark Zuckerberg, considerada la propiedad vendida más cara de la historia de Miami. Pero ese ya no es el techo: la casa del corredor de bonos John Daveney en Key Biscayne está en el mercado por 237 millones de dólares, incluye el que él mismo describe como el helipuerto residencial más grande de Estados Unidos y se asienta sobre dos lotes por los que pagó 15 millones de dólares cada uno en 2003. Mayi De la Vega, fundadora de One Sotheby's International Realty, sostiene que el mercado ha entrado “en una nueva era de las propiedades trofeo” y detalla que en 2025 registraron ventas por más de 517 millones de dólares solo en inmuebles por encima de 60 millones. La fórmula se apoya en las tres “U” clásicas del sector —“ubicación, ubicación, ubicación”— y en un recurso extremadamente escaso: las viviendas frente al mar. Solomont advierte que hoy hay más compradores que casas sobre el agua, por lo que los precios seguirán escalando mientras no aumente la oferta.
El búnker fiscal de los multimillonarios
El símbolo de este fenómeno es Indian Creek, descrita por agentes como “búnker de los multimillonarios”. Allí se han instalado, además de Zuckerberg, Jeff Bezos, Ivanka Trump y Jared Kushner. Se trata de una isla privada de tamaño similar a Central Park, con alcalde y policía propios, accesible solo por un discreto puente vigilado y rodeada de mar, lo que la hace especialmente atractiva para quienes poseen yates. De la Vega subraya que en la isla se venden terrenos por hasta 200 millones de dólares y que la seguridad es uno de sus mayores activos. Pero la fiebre del ultralujo no se limita a enclaves cerrados: el propio The Wall Street Journal calcula que en North Bay Road, en Miami Beach, una calle de unos 6,5 kilómetros donde viven celebridades como Shakira y David y Victoria Beckham, se acumulan propiedades valoradas en unos 1 700 millones de dólares, lo que la convertiría en la vía residencial de mayor valor patrimonial de Estados Unidos. Barrios tradicionales como Coconut Grove, Coral Gables o Key Biscayne también albergan ya casas en el rango de más de 60 millones.
El efecto en el costo de vida: cuando el lujo empuja a la clase media
Detrás de las postales de mansiones con helipuerto y clubes de golf privados, la otra cara es el impacto sobre el resto de la población. Mayi De la Vega admite que el auge de las propiedades de alto valor está empujando hacia arriba el precio de viviendas en rangos inferiores. Según la Oficina de Estadísticas de Estados Unidos, el área Miami–Ft. Lauderdale–Palm Beach, conocida como Gold Coast, es hoy aproximadamente un 5 % más cara que el área metropolitana de Nueva York. La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos calcula, además, que los precios al consumidor en el sur de Florida han subido un 36 % desde 2019, mientras que, según el canal Fox Business, los valores de la vivienda se han disparado un 79 % desde la pandemia y la prima anual de los seguros de hogar es la más alta del país. Este encarecimiento ya se traduce en pérdida de habitantes: después del fuerte influjo posterior a 2020, Miami está registrando salida de residentes que no pueden seguir el ritmo de los alquileres y de los servicios básicos.
Desigualdad extrema y dudas sobre una posible burbuja
Los investigadores de la Universidad de California, Berkley y de la Escuela de Economía de París muestran en su Índice de Inequidad que la riqueza del 0,1 % más acaudalado del planeta —quienes poseen más de 43 millones de dólares— se multiplicó casi por 13 en los últimos 50 años. Esa concentración de capital explica, según E.B. Solomont, que haya compradores capaces de pagar más de 60 millones de dólares en efectivo por una vivienda en Miami. “El valor es lo que alguien está dispuesto a pagar por algo”, resume, al recordar que para quienes manejan fortunas de miles de millones, una casa de 60 millones puede no ser una decisión extraordinaria. Sin embargo, incluso dentro del sector, se multiplican las preguntas sobre la sostenibilidad de estos precios. Solomont plantea la inquietud de si es realista que se paguen 75 millones de dólares por una casa frente al agua y si el mercado está formando una burbuja. Por ahora, la combinación de beneficios fiscales, oferta limitada sobre el mar y una élite global con liquidez récord mantiene la demanda alta, pero el incremento del costo de vida y la salida de residentes apuntan a un futuro en el que Miami deberá decidir si quiere ser una ciudad para vivir o un escaparate permanente de la desigualdad extrema.