Inspectores internacionales entraron el martes a la zona donde se cree que las fuerzas sirias perpetraron un ataque con armas químicas, tras demoras por parte de las autoridades rusas y sirias.

La delegación de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) investiga denuncias de que las fuerzas oficialistas sirias lanzaron armas químicas contra Duma, un suburbio de Damasco, el 7 de abril cuando estaban a punto de concluir su reconquista de la zona tomada por los rebeldes.

El presunto ataque con gas, que habría matado a unas 40 personas, provocó represalias por parte de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia.

Siria y su aliado Rusia niegan que haya habido allí un ataque con armas químicas. Incluso Rusia ha acusado a Gran Bretaña de haber fingido el acontecimiento. La primera ministra británica, Theresa May, dice que Siria y Rusia, quienes hoy en día controlan esa zona, tratan de ocultar las evidencias de sus crímenes.

Estados Unidos y Francia dicen tener pruebas de que las fuerzas del presidente sirio Bashar Assad usaron gas venenoso contra civiles en ese ataque, pero no las han mostrado ni siquiera después de los ataques misilísticos.

Duma es el último reducto que les queda a los rebeldes cerca de Damasco y fue objeto de una implacable ofensiva en febrero y marzo que mató a cientos de personas y obligó a miles a huir. Horas después del supuesto ataque químico, la facción rebelde que controla ese poblado, el Ejército del Islam, cedió y fue evacuada junto con miles de civiles.

La llegada de los inspectores al lugar se dio poco después de que las autoridades sirias admitieron que los reportes de más bombardeos extranjeros eran una falsa alarma.

El Pentágono afirmó que no hubo actividad militar de Estados Unidos en esa zona el martes. Israel, que suele llevar a cabo operaciones de este tipo en Siria aunque no suele reconocerlas, no realizó comentarios.

Fuente: Voa Noticias.