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Mar, 02 Junio

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Medicamentos-imagen tomada de Faro de Vigo

La crisis sociopolítica que enfrenta Nicaragua desde abril del año pasado, continúa afectando la economía referente a las importaciones de productos alimenticios y medicina, mientras estos indicadores menguan, los índices de pobrezas aumentan.

Entre enero y abril de este año, las importaciones de alimentos y medicina cayeron en sesenta millones de dólares comparado con igual periodo del año pasado, según datos del Banco Central.

En total, Nicaragua ha dejado de importar 9,554 toneladas de alimentos y medicina este año, hasta abril, lo que rompe con el ciclo de crecimiento sostenido que durante los últimos años se había registrado.

Un claro ejemplo de cómo la crisis política ha golpeado la dieta de los nicaragüenses es la reducción en las importaciones, por ejemplo, de arroz, un alimento casi omnipresente en la mesa. Según cifras oficiales, en el primer cuatrimestre se trajo del exterior 27,082 toneladas del grano, muy por debajo de las 56,522 toneladas en igual periodo del año pasado.

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El director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), Juan Sebastián Chamorro, señaló que esos números reflejan la profundidad de la actual crisis económica, originada por la inestabilidad política y que urge resolver para evitar que esto tenga mayor consecuencia en los niveles de pobreza, que de por sí son altos.

Chamorro explica que en la menor demanda de alimentos y medicina influye el creciente desempleo, situación que se mira agravada por los bruscos cambios tributarios que a su vez tienen un efecto dominó en el poder adquisitivo de los nicaragüenses, por el encarecimiento de los bienes de consumo

Funides prevé que entre 49 mil y 61 mil nicaragüenses pierdan este año su empleo y pasen a engrosar el desempleo, donde ya hay casi doscientos mil personas.

El economista señala que esas reducciones no están explicadas por el mayor nivel de producción interna, al recordar que muestra de ello es que hasta las importaciones de bienes de capital e intermedios, muy ligados a la inversión productiva e industrial, están en descenso.

“Lo de las medicinas es particularmente relevante porque son productos que realmente los economistas llamamos bien inelástico, (es decir) son necesarios, porque son necesarios para la vida humana, todavía en los alimentos son sustituibles con otros artículos”, afirmó.

Los números oficiales reflejan que las importaciones de medicinas y productos farmacéuticos acumulan dos años consecutivos de caída en el primer cuatrimestres de cada año. No obstante, la reducción en valor y volumen es mayor este año.

>En el primer cuatrimestre se facturó por importación de medicina 108.1 millones de dólares, inferior a los 137.2 millones de dólares. El año pasado en similar periodo si bien hubo una ligera caída en volumen por importación de medicina, en valor se facturó casi ocho millones de dólares más que en el primer cuatrimestre del 2017.

Por su parte, el economista y catedrático Luis Murillo explicó que un elemento que está incidiendo en la caída de las importaciones tanto de medicinas como de alimentos es el impacto de la reforma tributaria.

“La reforma tributaria plantea que los únicos productos que no van a ser afectados con el aumento de impuestos son los de la canasta básica, sin embargo, hay muchos productos de primera necesidad, entre ellos los medicamentos y algunos productos de aseo, incluso personal, que nosotros no producimos, pero los importamos y debido a la crisis prácticamente las medidas de reforma tributaria están encareciendo los costos de importación”, lo que tiene un efecto en el consumo, dijo.

Además Murillo recordó que el Gobierno está aplicando un apretón de faja en las importaciones de todo tipo de productos para proteger las reservas internacionales, muy golpeadas por la crisis económica.</p>

<p>A menores importaciones se requiere menos dólares en el mercado y, por ende, se evita la erosión de las reservas internacionales.</p>

Chamorro y Murillo coinciden en que la caída en ambos indicadores refleja que la crisis está deteriorando la calidad de vida de los nicaragüenses, lo que a su vez afecta la productividad del país.

“Cuando la persona no tiene acceso a medicamentos se enferma y cuando se enferma la productividad cae, pero además muchas personas han perdido su empleo y han disminuido su consumo hasta de productos de primera necesidad”, alertó Murillo.

“La disminución de las importaciones es producto del aumento de la pobreza. Al tener menos ingresos, al no tener un ingreso fijo, al tener un salario que se te desaparece, se cae dentro de la pobreza y se consume menos”, explicó Chamorro, quien señaló que también hay un deterioro en la calidad del consumo local.

Al respecto, recuerda que gran parte de lo que se importa son productos industrializados que no se producen a nivel local y que al gravarlo, como por ejemplo, lo que pasó con las sardinas enlatadas o las sopas preparadas, esto ha provocado una menor demanda interna.

En carne molida y embutidos se importó 2,511.6 toneladas, inferior a las 2,705 toneladas en similar periodo del año pasado. En cereales y “corn flake” se trajo hasta abril 2,931.2 toneladas, por debajo de las 3,245 toneladas en igual periodo del año pasado.

<p>Funides prevé que este año el consumo interno caiga 6.6 por ciento, lo que ocasionará, entre otros factores, que el Producto Interno Bruto se contraiga entre 5.4 y 6.8 por ciento.

<p>El presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua, Guillermo Jacoby, señaló que a las puertas de que concluya el ciclo de primera temen que hayan serias afectaciones dado al incremento de los costos como consecuencia de la reforma tributaria.

Además “se ha subido la mano de obra, han subido los costos de materia prima, esto por un impacto directo de la reforma fiscal que afectó mucho los insumos agrícolas que son consumidos por los productores”

La situación empeora por la inestabilidad del invierno. Hay zonas donde ha habido excesivas lluvias y en otras una sequía muy pronunciada, explicó.

“El problema es que la lluvia no ha sido pareja, y eso hace que se reduzca también el área de siembra y la capacidad productividad; y a eso le sumás que hay poco crédito y al haber poco crédito la gente siembra menos”, expresó.

Fuente: La Prensa