Alberto Cano E

(1945-2018) “El que no vive para servir, no sirve para vivir”; fue uno de los primeros axiomas que conocimos a nuestra llegada a Alcohólicos Anónimos, en 1987, y en el grupo 23 de mayo, el primero fundado en el departamento de Carazo, ya estaba en primera fila, el profesor, Alejandro Raudez Madriz; un hombre que dedicó gran parte de su provechosa vida Al servicio de los demás, sin importar, quién era, de donde venía, a qué se dedicaba, sí era violento, o retorcido, aún sus crímenes, como reza la “Tercera Tradición” de los “A.A”, no importaba, lo que al final queríamos era que dejara de beber y rompiera la dependencia con el alcohol.

Al igual que el (Doctor Bob), uno de los co-fundadores, Alejandro, consideraba que al transmitir el mensaje era él, quien se estaba asegurando su propia recuperación. Hasta donde sé, vino de Masaya, posiblemente en una de esas travesías de bohemio, que en A.A. conocemos como “Fugas Geográficas” y se quedó para siempre en Jinotepe, una ciudad que como él mismo decía, le parecía altamente hospitalaria y de grandes amistades, que le abrió las puertas y acogió para siempre a cuya sombra ahora va a reposar.

Viene a mi memoria mis primeros momentos en A.A, en marzo de 1987: Desesperado como todos, y lo peor, sin fe y sin amparo de ninguna fortaleza espiritual porque había dejado de creer en Dios, fue que llegué al 23 de mayo, el primer grupo de Carazo.

El grupo estaba donde ahora es la “Funeraria Heráldica”, en Jinotepe, debo confesar que para entonces ver a un chavalo en los grupos de “A.A” era asunto de no dar crédito. Se decía que el programa era para “Viejos” que mascaban puros.

Fue así que me encontré a Enrique Solís, (Qepd), a Toño Campos, aún vivo, al propio Don Carlos García “Chalón”, al poeta, Ramón Sánchez, a Luisito Matus, que era el otro chavalo de la camada y ya estaba Alejandro en el 23, junto a Bayardo “El Torito”, y Román G, “Vapor”, que eran los que menos llevaban, creo que 10 o 12 años, porque los otros eran cuartos bates en A.A, algunos hasta con veinte años de sobriedad.

Otro, que junto a Raudez, se encargaron del apadrinamiento, o sea, inducirme en el programa, fue el padrino, “Toñín” Antonio L, vivo y en esa misma arribada llegó Mario Humberto y su hermano Noel y Alejandro Kakarika, todos patrocinados y apadrinados por Alejandro.

En la tribuna donde hacemos los “A.A.” la confesión de nuestras culpas, ante los compañeros, ante Dios y otros seres humanos y revelamos nuestra naturaleza, a Raudez, le gustaba compartir lo suyo: Decía que era su propia mercadería.

Siempre nos dejaba claro, que con un trago entre pecho y espaldas hemos torcido nuestra mente y voluntad a los designios del alcohol, que terminaba reduciéndonos a la nada. “El que no se trague esa realidad, es poco lo que puede hacer para salvar su vida”, solía afirmar.

En 1988, de nuevo me encontré con el esta vez en Radio Libertad, ahí junto a José Manuel Figueroa, “Che-Manuel”, fundamos A.A. En Acción, hoy A.A. en la Comunidad, un programa radial que aborda todavía en radio Stereo Sur, los domingo, lo que es el alcoholismo y la manera en qué los Alcohólicos Anónimos, hemos resuelto el problema por 24 horas.

Y resalto esto último, porque Raudez, era ferviente defensor de la filosofía de vivir un día a la vez, y ese plan que le ha dado resultado a miles de hombres y mujeres en el mudo, lo aplicó a varios ámbitos de su vida: Así se liberó por completo del alcohol, del cigarro y otras dependencias malsanas, porque en A.A, como bien decía, la única dependencia que vale la pena es la del “Poder Superior”.

También recuerdo que un día de tantos en esos periodos prolongados de vacíos que muchas veces experimentamos, cuando Dios no ha llegado a nuestros corazones, a Raudez y al doctor “Reyes Masaya”, se les metió estudiar derecho, y vean lo que son las cosas, se graduaron con honores, pero en el grupo donde todo lo que hacemos es para mantener la sobriedad alcanzada, los “Jodedores”, les decían que era “Al juicio Final” al que asistirían, el doctor, Masaya, perdía la tolerancia, pero Raudez, que estaba vacunado contra todo solo dejaba escapar una sonrisa.

Y es que el varón estaba curado contra todo, me atrevo a decir, que hasta a la misma muerte le soltó una sonrisa, porque como dijo Madre Teresa, “Es el misterio más hermoso”, o a decir de los egipcios… Apenas el comienzo, porque morir es nacer… y Raudez, estaba preparado para eso y más…

Descanse en paz, hermano, padrino y compañero y que a su llegada al cielo lo reciban con una fiesta sobria “Al mejor estilo de A.A” y que el Poder Superior, premie la entrega y el servicio por aquellos sobre quienes se vuelca con Pasión su Gran Misericordia: Los Picados, llamados también, hijos del caos, del dolor, de la miseria, de la tragedia, aquellos que no tienen más amor que el de la madre, tan sublime como el de Dios mismo, pero que al final se levantan victoriosos para recibir las coronas del premio que aguarda en las mansiones celestiales, porque han sido juzgados por “El Amor”, tal como aseguró, San Juan de la Cruz, y sí es por eso, no se preocupe mi amigo: Usted tuvo hasta para repartirlo, porque sabía que por medio del servicio a los demás contemplaría a plenitud y por siempre el rostro de Su Creador.

Feliz viaje y siga cuidando de sus pupilos.

Alberto Cano E
02/03/2018

 Fotos de Javier Estrada, El Oso.