Hasta ahora, ninguna autoridad se ha pronunciado respecto a la destrucción de monumentos, placas y hasta obeliscos, para recordar a los caídos en la guerra de liberación de 1979.

Allan Zuniga, dirigente departamental de la Asociación de combatientes y Colaboradores Históricos del FSLN, recién declaró que la denuncia fue interpuesta en la Policía, pero que es hoy y no han recibido respuesta.

En el bulevar del barrio Los Mameyes, las placas que recordaban a Silvio Porras, Armengol Cruz y Martin Bustos, entre otros, fueron completamente destruidas y el monumento que fue desprendido aún luce impotente en el suelo para recordar el vandalismo de quienes presas de la intolerancia política se ensañaron con el recuerdo de los caídos. Mientras que en pleno centro de Jinotepe, fue destruida la placa de Marlon Calderón, el más chiquito de los héroes del 9 de julio de 1978, y el recuerdo de Santiago López, cuadro político militar del FSLN, también héroe del 9 de julio, quedó atrapado en un taller donde se reparan bicicletas frente a lo que fue el Instituto Alejandro García Vado.

Lo más lamentable, en opinión de varios sandinistas históricos, duele la actuación de quienes destruyeron los monumentos, pero más todavía la falta de respuesta de las autoridades y la aparente indiferencia de quienes ni siquiera se han dignado a mandar a levantar los monumentos que fueron destruidos en el barrio Los Mameyes.