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Venta de mascarillas “Made in Taiwán” que comerciantes aseguran son del Minsa - Stereo Romance

A seis meses de darse a conocer el primer caso de Covid-19 en Nicaragua, países como Taiwán, La IndiaRusia, Italia, así como diversos organismos, han entregado donaciones al Ministerio de Salud para enfrentar la pandemia. Estos insumos no se sabe oficialmente a dónde o cómo se han distribuido, por el contrario, muchos de ellos han llegado al mercado negro.


Este es un reportaje investigativo de Stereo Romance sobre las donaciones hechas a Nicaragua en el contexto de la pandemia del Covid-19

Médicos y personal de salud se han quejado porque no cuentan con los insumos necesarios para poder realizar su trabajo de forma segura. De acuerdo con la investigación realizada por Stereo Romance, artículos médicos provenientes de donaciones se venden ilegalmente a precios bajos y una pequeña cantidad es la que pueden usar los trabajadores de la Salud.

Venta de mascarillas “Made in Taiwán” que comerciantes aseguran son del Minsa

El uso de mascarillas es una de las medidas principales para combatir el contagio del coronavirus, lo cual provocó que estas escasearan a inicios de la pandemia, sobre todo entre marzo y mayo, por lo que llegaron a tener costos elevados.

Sin embargo, para el mes de septiembre, no solo han bajado su precio, sino que los comerciantes del Mercado Oriental denuncian que tienen pérdidas, porque el Minsa ha llevado al mercado mascarillas que donó Taiwán y no pueden competir contra su bajo precio.

A inicios de junio, Magdalena Pereira compro varias cajas de mascarillas quirúrgicas para revender en el Mercado Oriental.

La mujer, que tiene un puesto de ventas en el sector de Ropa Usame, observó que el alcohol en gel, los guantes y las mascarillas quirúrgicas estaban "moviéndose", así que optó por cambiar de mercadería.

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Los zapatos, los calcetines, las blusas y los pantalones que tenía en existencia, los vendió en rebaja y se aventuró con los kits de emergencia. Facturó cajas tras cajas sin miedo, como si estuviese segura de que la moneda que lanzó al aire, caería del lado ganador.

"Me empaté, me fui de boca" [compró demasiadas], cuenta Pereira, mientras se esconde del sol bajo la  enorme sombrilla que le entregaron años atrás sindicatos  adheridos a la  Central Sandinista de Trabajadores.

La trabajadora mujer comenta que al escuchar en los medios de comunicación que no entraban ni salían aviones, dio por hecho que las mascarillas que compró en una tienda de dos plantas ubicadas cerca de Ropa Usame, se agotarían rápido.

Pero no contó con que seis semanas después de aventurarse con los kits de higiene,  llegarían al mercado unas mascarillas quirúrgicas en las que puede leerse en unos de sus extremos "Made in Taiwán".

baratas mascarillasMascarillas quirúrgicas en las que puede leerse en unos de sus extremos "Made in Taiwán". Foto Stereo Romance

Según Pereira, la caja de esas mascarillas tiene un costo de 170 córdobas y puede comprarse en una tienda de artículos varios que está en el sector de la carne asada, contiguo al área en la que venden baho. Es decir, de los semáforos del Gancho de Camino, 600 metros al norte.

Stereo Romance hizo un recorrido por la zona y pudo llegar hasta el punto en el que está ubicada la tienda a la que hace referencia la vendedora.

La ruta de acceso incluye llegar al área de los vahos, zona que también se caracteriza por la venta de chinelas y por los puestos informales de comida, la calle se divide en dos, uno gira a la derecha, con dirección a la casa de la Novia o Casa de los Encajes. Luego se dobla hacia la derecha, nuevamente, se llega al sitio donde abunda la ropa de adultos y niños. Pues es justo en esta zona donde está localizada la tienda que comercializa las cajas de mascarillas  quirúrgicas a 170 córdobas.

Stereo Romance constató que en el sitio se observa un letrero improvisado que cuelga de una cuerda en la que puede leerse "Mascarillas quirúrgicas  a 170 córdobas".

De entrada, el precio saca de competencia al resto de comerciantes que se han visto obligados a comprarles para revenderlas a 200 córdobas la caja.

Los vendedores ambulantes la comercializan a 10  córdobas por unidad y hasta ofrecen en 20 córdobas las tres.

"Si ahorita tuviera plata la estuviera haciendo, están a 170, prácticamente te ganás 30 córdobas por caja  y por unidad ni se diga", expresó la comerciante.

Comerciantes consultados aseguraron off the record, que personal  del Ministerio de Salud está proveyendo las mascarillas. No obstante, no proporcionaron ningún documento, fotografía o video que así lo demuestre.

Durante un recorrido por este centro de compras, Stereo Romance logró adquirir una mascarilla quirúrgica en la que puede leerse en uno de sus extremos, “Made in Taiwán".

Vanesa Mendoza  de 42 años, quien vende ambulante hace cinco años en el Oriental, manifestó que es un  secreto a voces que en esa tienda ubicada por la carne asada, están vendiendo las mascarillas del Minsa.

NICARAGUA ok0¿Dónde están las pruebas donadas?

Aunque lamentó la situación, dijo que este flujo de producto ha permitido que  la venta se dinamice, ya que ahora la gente está comprando más. "La gente se  lleva tres en 20, y les sale  mejor porque  la  lavan y pueden usarla varias veces, le ha quitado venta a  la otra mascarilla, que está bien cara", dijo.

La otra mascarilla a que hace referencia es la KN95, que  tiene fama de brindar mayor protección, pero que en los últimos días los comerciantes se han visto obligados a disminuirles  el precio.

En marzo, cuando inició la pandemia en el país, llegaron a cotizarse a  120 córdobas por unidad, luego bajaron a 85 y ahora cuestan 50 córdobas.

Comercio ilegal es una realidad

El doctor Álvaro Ramírez, exdirector de epidemiología del Ministerio de Salud, Minsa, ha dado seguimiento a la situación del Covid-19 en Nicaragua, desde Irlanda, dijo a Stereo Romance que “el comercio ilegal y el mercado del Covid-19 está afectando a la población en todos los niveles, desde el punto de vista de la escasez y la especulación en todo lo que son los equipos de protección, incluso se va hasta el nivel de impuestos aduaneros para la importación de ventiladores”.

Por otro lado, asegura que la situación del Covid el gobierno la ha visto como una oportunidad de enriquecerse, “más que una oportunidad de ayudar al pueblo nicaragüense y promover todas las medidas necesarias. Solo hasta que se dieron cuenta que el Covid había entrado promovieron el uso de la mascarilla, hasta que ver la mortalidad tan alta que estamos teniendo, porque han conseguido que todo sea un negocio”.

“Todo tipo de negocio, tanto por debajo de la mesa como en el mercado negro, está saliendo con la venia y autorización de los jefes del ministerio (de salud) y del gobierno. No nos debe de extrañar que las pruebas estén en el mercado negro, de manera que la población está sufriendo mucho y está desamparada por unas autoridades de salud y un gobierno que solo está preocupado por hacer dinero y mantener su equipo de paramilitares y policías. No es una sorpresa el negocio que se está haciendo con el Covid en Nicaragua”, recalcó el doctor Ramírez.

El hospital de los recomendados

El hospital Fernando Vélez Paíz, junto al hospital Alemán Nicaragüense, son los principales en la atención a pacientes con Covid-19 en Managua y en ambos se han reportado algunas anomalías, como el tráfico de influencias en la atención, el mal uso de donaciones y ocultar datos a los pacientes.

Stereo Romance consultó a una fuente del área de enfermería, quien indicó que al Vélez Paíz le llaman el hospital de los recomendados, porque si los pacientes van con recomendación de gente “de arriba”, ya sea del hospital, del partido o del gobierno, se te pondrán los mejores medicamentos.

“Nosotros, como personal, atendemos bien a todos los pacientes, pero sabemos que los que son del grupo privilegiado, además de tener varias concesiones, tienen derecho a que se le administren mejores medicamentos que a los demás. Un claro ejemplo es que la enoxiparina se le pone a los recomendados, mientras que a los demás se les pone únicamente heparina y eso está fuera de nuestro alcance”, señala.

Para comprender esta diferencia, consultamos al doctor Álvaro Ramírez, quien señaló: “te lo voy a explicar sin entrar a unidades, gramos y peso. La heparina sódica es la histórica y tradicional, que tiene un peso molecular más grande y conlleva más riesgo de producir sangrados  y complicaciones en el paciente. Es mucho más barata en el mercado”.

Acerca de la Enoxiparina, el doctor Ramírez dijo que es una heparina de bajo peso molecular que tiene menos riesgos de producir sangrado, pero cuesta tres veces más en el mercado. Es una heparina más modificada que se pone en dosis menores y tiene menos posibilidades de complicaciones.

En el Covid-19 se usa este fármaco por el problema de coagulación intravascular diseminada que se descubrió en Italia, donde se encontró que muchos de los pacientes sufren de tromboembolismo y ese tipo de complicación se da en pacientes graves, dijo el galeno.

“Llegan los abuelitos graves y uno saben que se van a morir. Nos ha tocado decidir entre si los entuban o no, dicen no es recuperable, no lo vamos a entubar, por la edad, por la placa, prefieren  no entubarlos por el gasto que va a ser y por el ventilador. Te aseguro que si fuese un recomendado, el ventilador lo buscan hasta en China, buscan la cama en China, en todos lados. Los médicos son unos grandes sapos, vos vieras lo que se vive ahí”, continuó nuestra fuente.

No entregan kits de protección donados

Asimismo, la enfermera señaló que “estamos en un hospital público, sandinista, donde se vive una serie de maltrato hacia enfermería, no te respetan, no hay sindicato al que puedas acudir y hemos vivido una serie de anomalías en cuanto a los equipos de protección, pues aunque reciben donaciones no las hacen llegar hasta nosotros”.

“Operación Sonrisa entregó unos kits y al personal de enfermería solo nos daban la mascarilla KN95 para intubar a los pacientes, después solo las quirúrgicas. Cuando estaba el virus en pleno brote y teníamos de 10 a 15 muertos diario, recibíamos una bata de trapo, no daban los monos, los pacientes con Covid llegaban en gran cantidad y peleamos por la protección. Después  nos daban solo dos mascarillas KN95 al mes y nos enteramos que había una donación de bolsas con monos, alcohol gel, jabón, de la Operación Sonrisa para el personal, pero no entregaron el kit completo, ni los monos”, señaló.donaciones taiwan

Enfáticamente dijo que “se manipuló la parte de la donación, estuvimos varios  meses en Covid y no nos daban nada, nosotros teníamos que comprar nuestro equipo para poder evitar contagiarnos del virus. Hay una donación de caretas y no las dan. Siempre manipulan todo, yo tuve que comprar la mía y me costó 15 dólares, un dinero que ya no ingresó a mi casa”.

Pacientes no saben quién los atiende ni qué medicamentos le dan

Stereo Romance conversó con un paciente capitalino, cuyo nombre nos reservamos, quien permaneció 10 días ingresado en el Hospital Alemán Nicaragüense en el mes de mayo,  y asegura: “desde un inicio hubo cierta anomalía, porque jamás me dijeron que tenía “covivirus”, yo preguntaba qué medicamento me estaban proporcionando, qué me estaban poniendo, pero jamás dijeron ellos que me estaban tratando por coronavirus, simplemente pusieron al final que era neumonía atípica”.

Este paciente también testifica cómo los médicos carecían de equipos de protección en ese momento. “En mayo, por ejemplo, yo entré el día 14 de mayo, había muchas dificultades entre los médicos, porque andaban bolsas plásticas en los pies, bolsas de gabacha en los pies, no andaban la suficiente protección para tratar pacientes con Covid, miré que el personal era poco, había dos o tres enfermeras y un médico, y me parece que los turnos eran largos, porque ellos al final, a media noche, se quedaban dormidos”, asegura.

En cuanto al tratamiento, “no te decían nada, solo te entregaban la cantidad de pastillas, creo que me daban ocho o siete pastillas cada seis horas, dos veces en el día y dos veces en la noche, me ponían una inyección detrás del bíceps, la recuerdo porque era súper dolorosa, era un anticoagulante, era muy dolorosa y me dejó morado los brazos atrás y me ponían suero y en el suero le aplicaban un par de inyecciones y la mascarilla todo el tiempo puesta, de oxígeno”.

Asimismo, asegura que los cadáveres permanecían junto a los vivos, en la sala de Covid-19, “un señor ya mayor, de unos sesenta y pico de años, falleció a la par de donde estaba yo, entonces yo digo que al haber poco personal, a él lo envolvieron en su sábana y todo, dilató como cuatro horas en sacarlo de la sala, allí estuvo el señor durante el tiempo que llegaban a traerlo”..

En lo que a trato preferencial se refiere, dijo a este equipo periodístico que había atención especial con un señor algo mayor, a quien llegaban a ver a cada rato y le llamaban por su nombre, parece que era alguien conocido porque se arrimaban y estaban muy pendientes, cosa que no pasaba con los demás.

“Me atendieron médicos y enfermeras anónimos. Nunca supe qué doctor estaba a cargo, ni sus apellidos llegué a saber. Jamás el médico se iba a plantar frente a vos y explicarte todo el procedimiento del tratamiento y para qué servía. Las visitas que hacían los médicos con las enfermeras o con las personas que llegaban y al cambiarse de turno eran rápidas. Nunca se dirigían a uno como paciente, solo hablaban entre sí, así que lo que uno vive ahí es incertidumbre”, compartió con Stereo Romance.

Venta de insumos de protección

Los dos hijos de doña Mariana Mendieta contrajeron Covid-19 en el mes de junio. Ella los aisló, pero sentía mucho miedo, porque no  tenía ni idea de cómo tratarlos, también temía porque ella es hipertensa y diabética.

Una amiga le dijo por videollamada que tenía que comprar equipo de protección para no contagiarse, pero al ir a las farmacias se encontró con que algunos estaban agotados, mientras que otros tenían un costo elevado.

“Estaba desesperada, tenía miedo, pero también tenía poco dinero. Una amiga me contó de una vecina que trabaja en un hospital en Managua y me contó que ella conseguía en el hospital guantes, batas y otras cosas que yo necesitaba”, señaló la humilde mujer.

“Me puse en contacto con ella y lo primero que me vendió  es una caja de guantes. 100 pares me costaron 150 córdobas, obviamente me ahorré mucho dinero, porque el par anda por 5 pesos en las farmacias. A los días me avisó que tenía una bata de esas que uno se pone y le cubren todo, y yo pues encantada porque me tocaba entrar al cuarto de los muchachos, también le compré un aparato para medir la oxigenación”, aporta la mujer.

Además, consiguió por medio de ella unas inyecciones que sus hijos necesitaban y que en ese momento (junio) estaban escasas y lo siguen siendo, por ser mayoritariamente de uso intrahospitalario.

“Esos anticoagulantes  me le salvaron la vida a uno de los muchachos y con ella los conseguí a 500 la ampolla, cuando valen más de  mil, y el problema no es solo el precio, sino que no los hallaba por ninguna parte”, compartió la señora.

“Yo sé que esas cosas salen del hospital y sé que son varias personas las que abastecen así por debajera, pero uno tiene necesidad y por eso las compra. Sé que no está bien comprar esas cosas, porque son robadas, se oye feo pero es así, sin embargo aquí todo en las farmacias o está escaso o está carísimo, así que uno tiene que recurrir al mercado negro”, concluyó la señora.  

La información que brinda el gobierno, a través de los reportes semanales del Minsa, es insuficiente, tanto en cuanto a los casos como a las muertes y las donaciones que reciben para enfrentar la pandemia del Covid-19.

Los datos del Ministerio  de Salud en Nicaragua  indican que hasta la fecha la pandemia en Nicaragua ha cobrado la vida de 144 personas, sin embargo, las cifras del Observatorio Ciudadano son más elevadas, pues contabiliza  2699 fallecimientos en relación al Covid-19.

El oficialismo insiste en que tiene controlada la pandemia y en que equipan al personal de salud, mientras doctores y enfermeras han expresado en los medios de comunicación nacionales que se sienten desprotegidos,  expuestos al contagio u obligados a cambiar diagnósticos o actas de defunción de los pacientes con Covid-19 y otros, por hacer la denuncia pública han sido despedidos arbitrariamente. Esta situación queda constatada no sólo a través de sus testimonios, sino también  en los registros del Observatorio.

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