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Antes de morir tanto George Floy y Álvaro Conrado dijeron frases similares

Estados Unidos se ha visto conmocionado por la muerte del afroestadounidense Jorge Floy, quien antes de morir cuando un policía colocó su rodilla izquierda entre la cabeza y el cuello  dijo “No puedo respirar” palabras similares que hace dos años expresara Alvaro Conrado al recibir un disparo en el cuello durante el estallido social del 2018 en Nicaragua.


En diferentes ciudades de Estados Unidos, la gente enardecida por la muerte de Floy sale a las calles a protestar, algunos ciudadanos lo hacen de forma pacífica, otros no, como consecuencia días de violencia y caos han imperado en el país norteamericano. Las autoridades han decretado la extensión del  toque de queda.

Todo empezó el 25 de mayo cuando un empleado de Cup Foods denunció que el ciudadano George Floy había pagado a la tienda con moneda falsa. Efectivos de la policía acudió al llamado. Floy fue esposado.

Un agente identificado como Chauvin sacó a Floyd del asiento de pasajero, "lo que hizo que se cayera al suelo”, dice el reporte. Se quedó allí, postrado boca abajo, y todavía esposado.

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En ese momento los testigos comenzaron a filmar a Floyd, que parecía estar en un estado de angustia. Floyd estaba siendo sujetado por los agentes cuando Chauvin colocó su rodilla izquierda entre la cabeza y el cuello del afroestadounidense.

“No puedo respirar”, decía repetidamente Floyd, suplicándole a su mamá y rogando “por favor, por favor, por favor”. Durante 8 minutos y 46 segundos, Chauvim mantuvo la rodilla sobre el cuello de Floyd, afirma el reporte de los fiscales.

Alvarito y la frase Me duele respirar

Ese “No puedo respirar” se asemeja mucho a las que hace dos años dijera también antes de morir el adolescente Álvaro Conrado específicamente “Me duele respirar”, palabras que conmocionaron y que llenaron de mucho dolor a la ciudadanía, durante las protestas antigubernamentales, producto de las reformas al Seguro Social (INSS).


El 20 de abril de ese año, en horas de la mañana, después de que su padre se fuera al trabajo, Álvaro Conrado salió de su casa en el barrio Monseñor Lezcano para llevar agua a los atrincherados de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI).

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Álvaro estaba en el predio de la UNI cuando resultó herido en el cuello por una bala, y que según testigos, fue disparada por un francotirador desde el Estadio Nacional Denis Martínez. Tras ser herido dijo a los universitarios que lo atendieron Me duele respirar, me duele respirar, convirtiéndose en un símbolo de la lucha cívica.

Lo llevaron al Hospital Cruz Azul, una clínica previsional, donde se le negó la atención médica, según la denuncia de sus familaires. Finalmente lo trasladaron en el Hospital Bautista, donde murió durante una cirugía que duró 4 horas, debido a que perdió mucha sangre.