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Sáb, 06 Junio

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Pareja asesinada

Pedro José Galo Torres y los hermanos Erling Selim y Manuel de Jesús Caballero Espinoza se declararon culpables del asesinato del italiano Giacomo Florino, de 54 años, y de su esposa, la jinotepina Claudia Izayana Carrillo González, de 40.

Las víctimas eran propietarios de Casa Italia, una panadería ubicada en Bolonia y según el relato de los hechos, el 7 de diciembre del 2019, los malhechores ingresaron al negocio, amordazaron a la pareja, la asfixiaron y acuchillaron.

Los ahora asesinos confesos mataron a las víctimas por el robo de un reloj y tres teléfonos celulares:

Pedro Galo era uno de los vigilantes del negocio desde hacía dos años y fue quien, teniendo conocimiento del movimiento en la panadería, planificó todos los detalles para cometer el delito.

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Galo es acusado como autor intelectual por el Ministerio Público, institución que señaló a los hermanos Caballero Espinoza como autores materiales del asesinato atroz y de robo agravado.
Aunque la Fiscalía está pidiendo 30 años para los imputados, será hasta la próxima semana que el juez Séptimo de Distrito Penal de Juicio de Managua, Melvin Vargas, dicte la cantidad de tiempo que deberán descontar tras las rejas.

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Los tres implicados en el asesinato de los propietarios de casa Italia. Imagen de La Prensa

El asesinato del italiano y la jinotepina

Cabe recordar que el cuerpo del italiano tenía varias puñaladas en el tórax; mientras que el de Klaudia Carrillo presentaba puñaladas en el cuello.

En el local de la panadería también funcionaba un autolavado y la intención de los delincuentes era arrasar con lo que encontraran en ambos sitios, pero no contaron con que los dueños estarían ahí y opondrían resistencia, por lo que terminaron matándolos con cuchillos de mesa.

Claudia Carillo laboraba para el Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (Telcor). Se crió en el barrio San José de Jinotepe y tenía más de 10 años de haber contraído matrimonio con Fiorino, con quien se fue a vivir a Managua. Entre ellos, no hubo hijos.

El crimen se esclareció en menos de 24 horas y los cuerpos se velaron en Jinotepe para luego ser sepultados en Managua.