Miércoles 4 Noviembre 2026
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Yemen: Trump afirma que los hutíes no quieren pelear con Estados Unidos pese a su avance hacia Bab el Mandeb

Donald Trump aseguró que representantes del grupo hutí lo llamaron para decirle que no quieren pelear con Estados Unidos y que están permitiendo el paso de la mayoría de los buques frente a Yemen, pese al avance rebelde hacia la ciudad costera de Moka, cercana al estratégico estrecho de Bab el Mandeb, según informó la Administración de Trump el 12 de septiembre de 2026.

Buques navegan frente a la costa de Yemen, zona disputada por los hutíes y clave para el comercio global
Buques mercantes atraviesan la ruta próxima al estrecho de Bab el Mandeb, frente a la costa de Yemen, mientras el avance del grupo hutí hacia la ciudad de Moka y las declaraciones de Donald Trump reconfiguran la tensión entre Estados Unidos, Yemen y Arabia Saudita en el mar Rojo. (Foto: La Jornada Net)
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Trump se atribuye un contacto directo con los hutíes mientras rechaza ataques saudíes

El presidente Donald Trump declaró ante la prensa que “los hutíes nos han llamado” y que le habrían transmitido que “no quieren pelear con nosotros. No quieren que vayamos tras ellos”. De acuerdo con la Administración de Trump, el mandatario sostuvo además que el movimiento hutí “preferiría no tener que tratar con EE.UU.” y que, por ello, “están dejando pasar a la mayoría de los barcos” frente a las costas de Yemen. Estas afirmaciones se producen después de que el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salmán, llamara en dos ocasiones a Trump para pedirle lanzar ataques contra el grupo chiita hutí, una solicitud a la que el gobernante estadounidense se negó, según la versión difundida por Axios y recogida por fuentes oficiales en Washington.

Avance hutí hacia Moka agrava la presión sobre Arabia Saudita y la ruta petrolera

El movimiento hutí consolidó en los últimos días un avance hacia la ciudad costera de Moka, obligando a las fuerzas yemeníes respaldadas por Arabia Saudita a replegarse, de acuerdo con los reportes citados por la Administración de Trump. Este movimiento acerca a los rebeldes al estrecho de Bab el Mandeb, un paso marítimo clave para el comercio mundial y para las exportaciones de petróleo sauditas. Fuentes de la propia Administración de Trump señalaron que Washington se centra en “proteger sus intereses de seguridad nacional, incluida la libertad de navegación en el mar Rojo”, mientras deja que sus “socios regionales lideren la gestión del conflicto”. El mensaje contrasta con la insistencia de Riad en involucrar directamente a Estados Unidos, pues las llamadas de Mohammed bin Salmán evidencian hasta qué punto el reino percibe la presencia hutí en esta franja costera como una amenaza directa a sus rutas de energía y a su influencia en Yemen.

Libertad de navegación y cálculo político de Washington en el mar Rojo

Al presentar a los hutíes como un actor que “no quiere que vayamos tras ellos”, Donald Trump intenta proyectar que la disuasión estadounidense sigue siendo efectiva sin necesidad de escalar militarmente, pese al avance de un grupo respaldado política y militarmente por Irán según diversos análisis internacionales, extremo que no fue detallado en la nota oficial. Dentro de la Administración de Trump, un alto funcionario indicó que la prioridad es blindar la libertad de navegación en el mar Rojo y en Bab el Mandeb, lo que implica vigilar el comportamiento hutí respecto a los buques comerciales sin asumir de inmediato un rol de combate directo. La decisión de rechazar los ataques solicitados por Mohammed bin Salmán se enmarca en este cálculo: contener el riesgo para la flota y el comercio global mientras se traslada a Arabia Saudita y a las fuerzas yemeníes el peso principal de la confrontación terrestre. El desenlace de este equilibrio, con los hutíes más cerca de Moka y una Casa Blanca reacia a abrir un nuevo frente militar, determinará el margen de maniobra de Estados Unidos y sus aliados sobre una de las rutas marítimas más sensibles del planeta.