Washington redefine el liderazgo opositor y salta los Acuerdos de Panamá
De acuerdo con los hechos conocidos, Primero Justicia y Voluntad Popular respondieron de forma directa al llamado de Estados Unidos para negociar con el chavismo una transición democrática, y aceptaron que la presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, Dinorah Figuera, fuese designada para conducir el proceso. Esa Asamblea, dominada por la oposición y reconocida por Washington, se convierte así en el canal formal de unas conversaciones que dejan a María Corina Machado sin el rol de coordinación que le atribuían los Acuerdos de Panamá, en los que se había aceptado su liderazgo tras la victoria en las primarias de 2023. La decisión supuso un giro brusco: la propia Administración de Donald Trump ya había marginado antes a Machado y ahora insiste en relegarla, pese a que fue distinguida con el Premio Nobel de la Paz a finales del año pasado, en un golpe simbólico a su autoridad interna.
Rebelión silenciosa en la Plataforma Unitaria y acusaciones de tutela externa
El movimiento de Primero Justicia y Voluntad Popular reabrió viejas cicatrices en la Plataforma Unitaria. En el entorno de Machado y de su partido aliado Vente Venezuela, la palabra que circula es “traición”, aunque ella ha evitado el choque frontal. Acceso a debates internos muestra que la decisión se tomó tras discusiones extensas, sobre todo en Primero Justicia, donde una corriente pedía respetar lo acordado en Panamá y la legitimidad que le otorgaron las primarias a Machado. Finalmente, se impuso la tesis de atender la invitación de Estados Unidos, aun a costa de romper el consenso previo. Puertas adentro, dirigentes de Primero Justicia y Voluntad Popular sostienen que informaron a Machado, que todos los esfuerzos suman y que habrá espacio después para articular estrategias comunes. Pero un dirigente opositor, que pidió no ser identificado, sintetizó el malestar: aseguró que no solo el chavismo está tutelado, sino también la oposición, al denunciar que se les están imponiendo decisiones desde fuera.
Ramos Allup, La Causa Radical y Vente Venezuela se alinean con Machado
La reacción de otras fuerzas ha sido contundente. El secretario general de Acción Democrática, Henry Ramos Allup, recordó en un acto interno que en Panamá se había pactado una representación plural con coordinación política de María Corina Machado, aunque no estuviera presente en cada reunión, y afirmó que no puede respaldar el nuevo mecanismo, incluso a riesgo de incomodar a aliados. Partidos como La Causa Radical comparten ese diagnóstico y exigen respeto a los acuerdos previos. Desde Vente Venezuela, su secretario de organización, Henry Alviarez, acusa a los partidos que acudieron a la mesa de conformarse con “migajas” si los meses pasan sin cambios de fondo, y advierte que deberán explicar al país el alcance real de lo que consigan. Estas críticas revelan que, más allá de disputas personales, la bronca gira en torno a quién define la hoja de ruta hacia la transición y hasta qué punto se acepta la tutela de la Administración de Donald Trump en un proceso que toca la legitimidad de todos los actores.
Acuerdos preliminares con el chavismo y temor al costo político del fracaso
Pese a la fractura interna, las delegaciones del chavismo y de la oposición han alcanzado ya acuerdos preliminares en Caracas: se discute el nombramiento de un Tribunal Supremo de Justicia totalmente renovado, la devolución de las tarjetas electorales de los partidos opositores, la restitución de derechos políticos y el fin de inhabilitaciones, además de mayores garantías para la libertad de expresión y la recuperación para la República de activos nacionales congelados en el exterior. También se han tomado nuevas decisiones para liberar prisioneros políticos, aunque aún no se define un nuevo Consejo Nacional Electoral ni una fecha para elecciones presidenciales. Dirigentes como Delsa Solórzano, presidenta de Encuentro Ciudadano e integrante de la Plataforma Democrática, piden no sobredimensionar las diferencias y subrayan que toda la oposición sigue de cerca la mesa con expectativa favorable. Sin embargo, en reuniones internas de Primero Justicia se reconoce que, si este intento fracasa tras 27 años de hegemonía chavista, los partidos que acudieron al diálogo serán demonizados por no haber acompañado a Machado; y si funciona, pocos reconocerán el costo político asumido para abrir un cauce negociado hacia la democracia.