Maduro Guerra reivindica la apertura a capital estadounidense
En un mensaje publicado en su cuenta de X, Nicolás Maduro Guerra recordó una entrevista concedida el 1 de enero de 2026 al periodista Ignacio Ramonet, en la que, según afirmó, el entonces presidente venezolano fijó la línea oficial frente a Washington. De acuerdo con su relato, Nicolás Maduro expresó una “plena disposición para el retorno de capitales estadounidenses al sector petrolero, bajo condiciones de respeto mutuo”, frase que Maduro Guerra presentó como síntesis de la postura del Estado venezolano en aquel momento. El hijo del ex mandatario vinculó esas declaraciones con el reciente arreglo energético con Estados Unidos, intentando mostrar continuidad entre la política defendida por su padre y el nuevo acercamiento con el gobierno de Donald Trump.
La llamada con Trump y el rol del Palacio de Miraflores
Maduro Guerra también recuperó un pasaje específico de aquella conversación, en el que su padre detalló una llamada directa con Donald Trump. Según el testimonio recogido en la entrevista, el entonces presidente de Estados Unidos se comunicó el viernes 21 de noviembre desde la Casa Blanca, mientras Nicolás Maduro se encontraba en el Palacio de Miraflores. Ambos habrían hablado durante unos diez minutos en términos calificados por Maduro como “respetuosos, muy respetuosos”. En ese intercambio, el dirigente venezolano aseguró haber ofrecido a Washington que, si deseaba petróleo venezolano, el país estaba listo para recibir inversión estadounidense “como con Chevron”, y remarcó que Venezuela estaría dispuesta “cuando quieran, donde quieran y como quieran”, subrayando una voluntad de apertura económica pese a las tensiones políticas y las sanciones de años anteriores.
Delcy Rodríguez respalda el pacto petrolero y subraya la soberanía
La narrativa de Maduro Guerra se alineó con el discurso de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien se dirigió a la nación el sábado para legitimar el pacto petrolero con Estados Unidos. Rodríguez sostuvo que “necesitamos inversión, tecnología, infraestructura y capacidad productiva para convertir esa riqueza en bienestar para nuestra gente”, en referencia a las vastas reservas de crudo del país. Advirtió que de poco sirve mantener el petróleo “bajo tierra únicamente para que aparezcan en una estadística”, insistiendo en que la clave está en transformar ese potencial en ingresos reales. La funcionaria definió la lógica del acuerdo como una fórmula sencilla: cada parte aporta lo que mejor sabe hacer. Según su explicación, Venezuela conserva la propiedad y la soberanía sobre sus recursos, mientras se apoya en el capital y la tecnología estadounidenses para intentar recuperar la alicaída industria petrolera nacional.
Incursión militar de Estados Unidos y giro estratégico en Caracas
El respaldo público al entendimiento energético llega tras una incursión militar de Estados Unidos en Venezuela a inicios de año, operación durante la cual Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron sustraídos del país, de acuerdo con los datos disponibles. Ese episodio marcó un punto de inflexión en una relación bilateral ya deteriorada por años de sanciones y acusaciones cruzadas. Ahora, el énfasis que pone Maduro Guerra en la supuesta coherencia de la posición de su padre, junto con el discurso de Delcy Rodríguez sobre la necesidad de inversión y tecnología, refleja un intento de presentar el pacto con Estados Unidos como un giro estratégico controlado por Caracas y no como una imposición externa. Las próximas fases de implementación del acuerdo, aún sin detalles públicos sobre montos ni condiciones específicas, serán clave para medir hasta qué punto la apertura al capital estadounidense logra reactivar la producción, aliviar la crisis económica y redefinir la relación entre ambos países sin diluir la soberanía energética que las autoridades venezolanas aseguran preservar.